21/04/2021
Pandemia

Tigre: el intendente Julio Zamora reconoce el colapso sanitario del distrito

Admitió la saturación del Hospital de Pacheco, pero no anuncia ninguna medida.

En una entrevista brindada a FM Milenium (19/4) el intendente de Tigre, Julio Zamora, admitió que la situación sanitaria del distrito es crítica. «En estas últimas dos semanas hemos dispuesto 20 camas con oxígeno y en cuestión de unos días se llenaron, producto del aumento de casos y de la situación que están viviendo las obras sociales, el Pami y el Hospital Provincia (…) Tenemos el Hospital Provincial de General Pacheco prácticamente colapsado». Es un reconocimiento del contundente fracaso en el manejo de la pandemia, tanto de la intendencia como del desmanejo de Kicillof y Alberto Fernández.

El vaciamiento sanitario en Tigre ya era evidente antes de la pandemia, cuestión que denunciaron los y las trabajadores del hospital el año pasado ante la falta de insumos elementales como kits sanitarios, respiradores y barbijos N-95. Los enfermeros denuncian que tuvieron que comprarse de su propio bolsillo los elementos de bioseguridad, y que la cantidad de camisolines y máscaras no son ni suficientes ni los adecuados para prevenirse del virus.

El sistema de salud del distrito se encuentra saturado con más de 3.400 casos activos declarados, con picos de contagios por día arriba de los 400, y se trata de número subestimados ya que es bajísimo nivel de testeos y altísima la positividad. Hay un nivel de riesgo alto de la circulación del virus.

El hospital de Pacheco cuenta tan solo con una cama cada 1.000 habitantes, índice que en las clínicas privadas de la zona se reduce a una cama cada 100 habitantes. En el distrito sólo se vacunó a 44.000 vecinxs, un poco más del 10% de la población local, que recibieron la primer dosis, mientras en el distrito tenemos los grandes conglomerados fabriles funcionando con protocolos de seguridad ineficientes a medida de los intereses patronales, un transporte público saturado, ausencia de todo control en el centro comercial, todo lo cual se suma una escasa asistencia social para las barriadas empobrecidas.

Esta orientación del municipio va a la zaga de los gobiernos provincial y nacional, que han reducido el presupuesto de salud en función de allanar el camino de la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Por eso, la única salida posible viene de la mano de la intervención independiente de los trabajadores y las trabajadoras, reclamando la inmediata unificación del sistema de salud y la triplicación de se presupuesto, la incorporación de personal y un aumento salarial para evitar el pluriempleo y las jornadas agotadoras, y una vacunación para todos sobre la base de intervenir el laboratorio de Sigman en Garín para incautar el principio activo en función de envasarlo en el país; ello junto a la liberación de las patentes.

Este plan sanitario debe ir de la manos de medidas de emergencia como un seguro al desocupado de $40.000 por mes, un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, un aumento de emergencia de $15.000 a los jubilados, un plan de viviendas, la real prohibición de despidos y suspensiones y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, el pase a planta permanente de todos los trabajadores municipales, la implementación de protocolos elaborados por los propios trabajadores en cada lugar de trabajo y el aumento de la frecuencia del transporte público.

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