26/10/2020

Trabajador con Covid-19 en la Escuela Técnica N° 15 “Maipú” de Barracas

Las consecuencias de las clases presenciales de Larreta.

El miércoles 21 de octubre, la Escuela Técnica 15 “Maipú” ubicada en el barrio de Barracas fue clausurada temporalmente por la presencia de un caso de Covid-19 en el personal de limpieza del establecimiento. La comunidad educativa tomó conocimiento de la situación a partir de un comunicado emitido por la Conducción de la Escuela donde informaban que quedaban suspendidas las actividades presenciales hasta la siguiente semana para la realización de la pertinente desinfección del edificio. La noticia cobró relevancia por ser el primer caso oficial de personal infectado desde la apertura de escuelas, y fue replicada por diversos medios de comunicación. El trabajador que informó el contagio fue aislado junto con sus compañerxs.

Este caso se dio en el marco de la apertura de actividades presenciales qué impulsan Larreta y Acuña (avaladxs por el Ministerio de Educación Nacional) y constituye un botón de muestra de lo que que vendrá si se sigue avanzando en este sentido. En un contexto de ausencia, por parte del Estado, de medidas reales contra la propagación del virus, en pos de dirigir los recursos económicos al rescate de los negocios capitalistas y al pago de la deuda, es esperable que esta situación se replique en varios establecimientos.

En ese sentido esta falaz “revinculación” que quieren imponer con la vuelta a la presencialidad es el caldo de cultivo perfecto para un estallido de casos que difícilmente el sistema sanitario pueda absorber. Lo ocurrido en la Maipú pone en evidencia la política irracional del gobierno de Larreta que, con la complicidad del gobierno nacional, pretende enviar a docentes, alumnos y auxiliares al contagio para garantizar una reapertura de escuelas en la línea de los reclamos patronales de liberar a lxs trabajadorxs con niñxs a cargo para optimizar su explotación.

El rechazo mayoritario a una apertura prematura y sin condiciones sanitarias se viene debatiendo en la Maipú en las sucesivas asambleas en forma constante. Es un planteo de conjunto, impulsado por familias, estudiantes y docentes, que, conociendo las condiciones edilicias, y siendo conscientes de los riesgos que implica la presencialidad sin recursos ni instalaciones adecuadas, se vienen manifestando en contra de las actividades en la escuela. Las conducciones de técnica, bajo la presión de las directivas aperturistas del gobierno, llevan adelante estas actividades “no escolares” sin los medios ni el asesoramiento necesarios, exponiendo al personal y a toda la comunidad escolar.

Amerita un capítulo aparte, en esta historia, el accionar de la de la burocracia celeste de UTE, que aprovechó la mediatización del caso para montar una suerte de “acting” denunciando haber advertido al gobierno del peligro de las medidas aperturistas. De esta forma, intentan  justificar su parálisis y desmoralización. La propia Angélica Graziano, secretaria general de UTE, declaró que le venían planteando al gobierno de Larreta que en estas condiciones epidemiológicas no se pueden abrir las escuelas: “en ningún lugar del mundo abrieron las escuelas con esta cantidad de casos de coronavirus”, señaló.

A confesión de parte, relevo de pruebas. Lxs que hoy se presentan como asesores de Larreta no impulsaron ninguna medida de conjunto para frenar estas políticas, ni se pusieron a la cabeza de organizar el rechazo desde las lxs comunidades educativas. Este accionar de la burocracia que dirige el sindicato mayoritario responde a su rol de garantes de un pacto social de ajuste y precarización de lxs trabajadorxs, que se pretende aplicar bajo la batuta del FMI. En contraste con la demagogia entreguista de la burocracia, la dirección multicolor de Ademys, integrada por Tribuna Docente, viene impulsando la deliberación de toda la docencia y un plan de lucha con paros y movilización en defensa de las comunidades escolares.

Frente a los constantes ataques por parte de todos los gobiernos y la inacción de las direcciones sindicales integrados al Estado, los docentes, auxiliares, estudiantes y familias tenemos que tomar en nuestras manos la defensa de nuestras condiciones de vida y plantear la necesidad de confirmación de comités de bioseguridad, integrados por docentes, estudiantes, familias, sindicatos y especialistas, con poder de veto y desenvolver el relevamiento lanzado por el sindicato Ademys para constatar la situación edilicia, sanitaria y de seguridad e higiene de las escuelas a las que son convocados las y lxs docentes.

Exijamos a las conducciones sindicales que convoquen a un congreso de delegados que vote un plan de lucha hasta derrotar la precarización de la educación.

Ningún alumnx ni docente en las escuelas sin las condiciones sanitarias y recursos que garanticen la permanencia. Por un plan de infraestructura escolar, universalización de becas con montos actualizados para lxs estudiantes, alimentos de calidad y suficientes para las familias. Reapertura de paritarias sin techo. Comités de bioseguridad e higiene electos por las comunidades con equipos de salud y con poder de veto. Licencias especiales en pandemia. Equipos y conectividad para las actividades a distancia.

 

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