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23 de septiembre de 2010 | #1147

PARANA METAL: MOMENTOS DECISIVOS | La propuesta del gobierno no es una salida

Si faltaba algo para que el conflicto de Paraná Metal se colocara en el centro del escenario político, eso sucedió el jueves pasado. La multitudinaria marcha, con más de 25 mil estudiantes y docentes en defensa de la educación pública tuvo en su cabecera y como oradores del acto a los trabajadores de Paraná Metal y SanCor.
El corte de la autopista Rosario-Buenos Aires, que lleva más de tres semanas, se ha convertido en un problema político de primer orden para el gobierno nacional. El propio gobierno provincial de Binner, que brilló por su ausencia durante todo el conflicto, en esta oportunidad abrió la boca, pero para criticar el corte y avisar que por ello pretenden ir a la Justicia.
Ahora, el conflicto ha ingresado en momentos decisivos. Mientras los luchadores metalúrgicos siguen en pie de guerra en la autopista, el gobierno apunta al desgaste y la desmoralización para así levantar el histórico corte.
La propuesta de Tomada no es una salida.
La salida que están negociando es un paso más en el desangre de la planta. Con los retiros voluntarios y las suspensiones apuntan a transformar a Paraná Metal en una suerte de pyme. Aceptar las suspensiones es legalizar que la planta, más tarde o más temprano, va a trabajar sólo con 360 trabajadores y no con más. Así sea a mediano plazo, la suspensión va camino al despido. A su vez, los trabajadores que entren van a perder importantes conquistas de fábrica, sufriendo una rebaja salarial. La flexibilidad laboral es también uno de los puntos centrales que quieren profundizar bajo el rótulo de la "polifuncionalidad". Hasta la reducción de la cantidad de delegados está en la agenda del gobierno y la empresa. La propuesta de conjunto es un respirador artificial que alarga por un tiempo el proceso de cierre de la planta. El gobierno y Tomada se juegan por esta salida para el conflicto. La prueba de ello es que van a cubrir los 2.000 pesos del salario de los suspendidos.
La única salida viable es la intervención del Estado nacional y del provincial, pero a favor de los intereses de los trabajadores. Ello hay que arrancarlo con la lucha. Es necesario mantener el corte y reclamar un paro nacional de la UOM por la expropiación definitiva de la planta bajo control de los trabajadores. Que tanto los gobiernos nacional como el provincial garanticen los sueldos y hagan una reconversión industrial para que la fábrica funcione con los 900 puestos de trabajo. Por ello, de 500 puestos de trabajo pasaron a 70 u 80.
La solidaridad de trabajadores y estudiantes, la que se vio desfilar en la autopista, a lo largo de estas tres semanas, deja claro que los heroicos luchadores de Paraná Metal cuentan con todo el apoyo para profundizar la lucha por una salida al conflicto.

Damián Blanco

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