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21 de julio de 2005 | #909

Yasky aprueba la reducción del salario

Es mentira lo del 82% para los jubilados

A través de Hugo Yasky, Ctera respaldó la reciente decisión del gobierno de elevar del 9% al 13% el descuento jubilatorio a los docentes afiliados a las AFJP. Según La Nación (12/7), por esta decisión “los docentes afiliados a las AFJP sufrirán —a partir de octubre— una caída del 4,6% en su salario de bolsillo debido al incremento en el descuento jubilatorio que, entre julio y septiembre, pasará a ser del 11%, y en octubre llegará al 13%”. Algo similar dice Clarín (12/7): “Al subir el aporte, esos sectores tendrán una caída en el ingreso de bolsillo de entre el 4,6% y el 4,7%”. En cambio, para el resto de los afiliados a las AFJP el descuento jubilatorio por un año se mantiene sin cambios, “como una forma de no afectar los ingresos mensuales de esos trabajadores”, según dijo el ministro Tomada, confesando así que a los docentes sí se les afecta el salario.

El aumento del descuento jubilatorio a los docentes se justificaría, tanto para Tomada como para Yasky, porque el gobierno restableció la jubilación con el 82%, y la suba del aporte se destinará a financiar el fondo que garantizaría el pago de ese 82%. “Yasky admitió que, si bien los descuentos representan una baja en el salario de bolsillo de los docentes, es un beneficio a futuro. No hay que mirarlo como otro descuento sino como una capitalización, en beneficio del futuro de los maestros” (La Nación, ídem).

El argumento de Yasky es insostenible y lo retrata como un “funcionario público” al servicio del pago de la deuda:

1) Como se realiza cada vez que una suma no remunerativa pasa a ser remunerativa, se podría haber aumentado el sueldo bruto de los docentes en un importe similar al mayor descuento jubilatorio, de manera tal que el ingreso de bolsillo no sufriera ninguna baja.

2) La supuesta capitalización que implicaría el 82% no es tal porque está mutilada por partida doble. “Para calcular el 82% se toman en cuenta los rubros salariales que tienen aportes jubilatorios. No se consideran los adicionales ‘no remunerativos’, que en el caso de los docentes representan entre un 25% y un 40% del sueldo” (La Nación, ídem). De esta manera, el 82% de un salario que para el cálculo de la jubilación es de 60 da 49%.

3) El 82% no es móvil con respecto al ingreso salarial total y tampoco con relación al salario remunerativo o con aportes. De esta manera, una vez jubilado, el docente queda congelado como el resto de los trabajadores.

4) A los docentes ya jubilados, y sólo si lo piden, se les reconoce el 82% del sueldo con aportes que tenían al momento de jubilarse, sin actualización. Pero no se les paga la retroactividad sino a partir del momento en que pidan la reconsideración de la jubilación. Para hacer ese pedido, las trabas que pone la Anses son infinitas.

5) El que se “capitaliza” con el aumento del descuento jubilatorio de los docentes es el Estado, que ha hecho del superávit fiscal el eje de su política para pagar la deuda. En lugar de denunciar que el gobierno mete mano en la recaudación de la Anses para pagar la deuda, Yasky ni siquiera reclama el control del fondo jubilatorio docente a cargo de docentes elegidos en asamblea para evitar que lo licue la inflación o vaya al pago de la deuda.

En cambio, el PO plantea:

• Ninguna rebaja del salario de bolsillo.

• 82% móvil sobre el salario total del docente, remunerativo y no remunerativo. El pase de las sumas no remunerativas al salario debe hacerse incorporando al sueldo los descuentos a la seguridad social.

• Pago de la retroactividad con el 82% móvil a los docentes ya jubilados.

• Administración y control del fondo del 82% por docentes elegidos en asamblea.

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