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11 de agosto de 2005 | #912

Avellaneda: Municipales profundizan la lucha

Por Virginia

Luego de movilizar desde la sede gremial hasta el Puente Pueyrredón, el viernes 29, los trabajadores municipales instalaron una carpa en la plaza Alsina de Avellaneda, para informar a la población sobre el reclamo que vienen sosteniendo desde hace más de dos meses por 791 pesos de salario básico.

La movilización fue acompañada por delegaciones de distintos municipios de la provincia, enrolados en la nueva federación que dirige el matancero Sluga.

Ante este plan de lucha, que se retomó el lunes 18 de julio, luego de un mes de conciliación obligatoria pedida por la patronal municipal (ver PO N° 909) con retención de tareas por tiempo indeterminado y movilización a las distintas dependencias, ha recibido como respuestas de la patronal el descuento de haberes en forma discriminatoria a un grupo de compañeros de tres dependencias y la instalación de un desmesurado control policial en lugares como el Cementerio, la Dirección de Tránsito, el edificio municipal, llegando al extremo de no permitir la salida de los trabajadores de la sede de Educación, y que en el Cementerio sea la policía la que haga firmar la planilla de asistencia a los trabajadores y no el personal competente.

El intendente Alvarez quiere quebrar la lucha por medio del hambre, al descontarles de cinco a diez días a los trabajadores de los sectores que ganan menos, o contratando una empresa privada que realiza la limpieza de las calles reemplazando a los compañeros de la Dirección de Espacios Verdes, o queriendo pagar horas extras a los médicos del hospital que están de paro, para que reemplacen en contraturno a los profesionales de las unidades sanitarias, una acción que deja al descubierto la mentira de que no tiene recursos para aumentar los salarios y que lejos de intimidar a los compañeros ha despertado su indignación y hoy la lucha salarial está más fuerte que nunca.

La carpa plantada en la plaza Alsina tiene como objetivo principal hacer conocer a la población nuestro reclamo salarial, así como también denunciar que el intendente Alvarez cobra más de 22.000 pesos entre un básico de 17.000, la antigüedad de acuerdo con ese básico y los vales de nafta. Mientras niega a los trabajadores un sueldo básico apenas al límite de la canasta de pobreza.

Si el intendente Alvarez quiere imitar al dictador Onganía imponiendo el control final del formulario policíaco en nuestros lugares de trabajo, que tenga presente que los municipales formamos parte de la misma clase social que protagonizó el Cordobazo que desencadenó su caída.

Por un sueldo básico de 791 pesos ya para los municipales de Avellaneda, y un plan de lucha conjunto de todos los gremios municipales de la provincia de Buenos Aires por un básico igual a la canasta familiar, de 1.700 pesos.

Fuera el intendente Alvarez y el Concejo Deliberante.

Que se abran los libros contables del Municipio y sean controlados por asambleas de vecinos y los trabajadores municipales.

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