24/08/2017 | 1471

21 de septiembre, elecciones en el sindicato petrolero de Santa Cruz

Los luchadores pusieron en pie la Lista Roja
Por Corresponsal en Pico Truncado


Cuatro listas se presentaron para las elecciones del sindicato petrolero de Santa Cruz que se realizarán el 21 de septiembre. Todo indica que la disputa principal se producirá entre las listas Roja y Azul, que encabezan Martín Oñate y Claudio Vidal, respectivamente.


 


Por un lado, Vidal va por su reelección al frente de la Lista Azul. Si bien cuenta con un peso relativo en los yacimientos del sur cercanos a Río Gallegos, tiene grandes dificultades en la gran concentración obrera de los campos petroleros de la cuenca del Golfo San Jorge, en el norte santacruceño, donde hay cientos de despidos, suspensiones y trabajadores en stand by cobrando el básico en la casa; retiros voluntarios y jubilaciones compulsivas, todo avalado por el sindicato. La burocracia tiene una expresión menor, además, en la Lista Blanca y Negra, encabezada por Fernando De Souza, ex secretario gremial de Vidal, junto a Marcelo Salguero (hoy accionista de Prosepet), que no parece tener muchas posibilidades.


 


La tercera lista en disputa es la Verde del “Toja” Carabajal, impulsada abiertamente por Eduardo Costa (UCR-Cambiemos); su principal propuesta es que el sindicato tenga su propia ART y se declare la insalubridad en la actividad para que le paguen la misma en un ítem como adicional. En cambio, no ha dicho hasta ahora una sola palabra sobre la adenda flexibilizadora, la resolución 365 aún vigente, y la reforma laboral que preparan Macri y Triaca junto a las operadoras.


 


La cuarta lista, la Lista Roja, es la que ha logrado reunir a los luchadores petroleros de los últimos tiempos; está principalmente implantado en la Agrupación Ahonikenk que ha hecho un frente con 100% petroleros con base en Caleta. La lista unitaria está encabezada por Martín Oñate y Eduardo Kuc.


 


En las primeras recorridas por los equipos y las bases de las principales empresas, la Lista Roja ha obtenido una gran aceptación, pues comenzaron la campaña desarrollando el planteo de pararse frente a la flexibilización laboral y, para ello, hacer funcionar la democracia sindical, terminando con los “colaboradores” designados a dedo por la conducción, respetando el mandato de los delegados elegidos por los trabajadores, realizando plenarios mensuales y asambleas generales para defender los puestos de trabajo.


 


La maniobra de Vidal para ganar la Junta electoral dejando afuera de la asamblea a 1.300 trabajadores (la mayoría opositores) y votando a sus integrantes en forma exprés y sin debate, con apenas 900 concurrentes, son un fuerte indicio de que sólo puede ganar preparando maniobras fraudulentas.


 


Después de una larga noche de usurpación del sindicato por los interventores de la Federación y una conducción que manchó de sangre las paredes del gremio y quedó asociada a lo peor de la burocracia sindical -con portación de armas, drogas y dólares de dudosa procedencia-, miles de obreros petroleros comienzan a perder el miedo y ven posible un triunfo de los luchadores más consecuentes. De quienes, junto a los delegados de SAI, enfrentaron la 365, mientras Vidal pactaba el despido de cientos de compañeros con la empresa, el apoyo de Triaca y de la gobernadora Alicia Kirchner, que le mandaba la Infantería para reprimir el reclamo.


 


Para consagrar una victoria, los luchadores de la Roja deberán asegurar una gran concurrencia a votar y una férrea fiscalización para que no les arrebaten en las oficinas del MTSS el apoyo de sus compañeros.


¿Se viene una primavera petrolera?


 

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