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28 de marzo de 2013 | #1261

Paritaria gráfica: Gran movilización de la oposición

Por el 35% de aumento y contra el impuesto al salario

El histórico edificio de Paseo Colón, sede de la Federación Gráfica Bonaerense, donde alguna vez funcionó la CGT de los Argentinos, fue prácticamente “sitiado” por una estruendosa movilización de centenares de trabajadores de AGR-Clarín, Morvillo, Donnelley, World Color, Impresores, Interpack, Balbi, New Press, Cedinsa, Print Pack, Ipesa y Crónica, los que fueron convocados por las agrupaciones opositoras.

La columna -poblada de banderas de talleres, bombos y pancartas- fue encabezada por un gran cartel que rezaba: “Plan de lucha por el 35% de aumento, abajo el impuesto al salario”. Además de este reclamo y de la exigencia de la realización de un plenario de delegados (un verdadero plenario no se hace desde el año 1988) y la actualización del convenio, presentamos a la directiva más de 1.200 firmas recogidas en una veintena de talleres.

La iniciativa de la Naranja, que fue acompañada por la Bordó, buscó quebrar la política de exclusión de la que somos objeto desde hace décadas. La violación de la mentada “organicidad del sindicato” es una responsabilidad de la conducción, la cual sistemáticamente separa de cualquier reunión a las internas opositoras y hasta críticas de la línea oficial, para servirse de algunos delegados como cobertura a sus manejos inconsultos.

Como le expresamos al secretario de organización, quien recibió a una delegación de dirigentes de las agrupaciones, “el contexto de inflación imparable, tarifazos y devaluación en curso requiere un plan de lucha de todos los gráficos que pueda romper el techo reclamado por las cámaras y el gobierno”.

La acción desplegada por la Naranja y la Bordó refuta la idea, tantas veces invocada, de que la base no respondería a una propuesta de lucha. Lo que falta es la voluntad política de la directiva para activar las reservas combativas del gremio, que son enormes.

Un debate particular se dio en torno del impuesto a las ganancias. En nuestro último volante polemizamos con los dichos del secretario adjunto, Amichetti, quien en Radio Gráfica justificó el impuesto al salario como una forma de “solidaridad con los trabajadores que no alcanzaron aún un bienestar”. Como si el verdadero propósito de la confiscación impositiva a los trabajadores no fuera el de paliar el déficit de las cuentas públicas, que es el resultado de la catarata de subsidios a las patronales.

Queriendo corregirse, la Verde publica ahora que está en contra de la aplicación de Ganancias al salario (aunque insiste en que es para políticas sociales) y que debe ser sustituida por “impuestos diferenciales a la renta financiera y a las mineras”. Para lograr eso -dice- estaría trabajando “con otros gremios hermanos en una propuesta seria y responsable”.

Lo de los bancos y las mineras estará muy bien, pero -en el cuadro del inmovilismo actual- es sólo una excusa para no sacar los pies del plato oficialista. El segundo punto de nuestro petitorio exhorta a la dirección ongarista a pronunciarse contra el impuesto y reclamar a la CGT el cumplimiento del prometido paro de 36 horas, por esto y por la devolución de las asignaciones familiares.

La entrevista culminó con el compromiso -ofrecido por escrito- de parte del secretario de organización, Mario Abraham, de incluir a la oposición en la próxima convocatoria al cuerpo de delegados, para que podamos desenvolver allí nuestra posición.

Contradictoriamente, él mismo informó que se había elevado a la Faiga, en unidad con la federación del interior, el pedido de un 30% de aumento.

La incorporación de un bloque de oposición a un debate más amplio puede ser un paso adelante. Pero, como se le hizo notar al propio Abraham, el mecanismo que defendemos es opuesto al de una mera invitación a refrendar un acta ya acordada. Nuestro método es el plenario de delegados, con mandato de taller, para votar un pliego y un plan de lucha que lo impulse. Sólo así la negociación puede superar la componenda, para apoyarse en la fuerza de la movilización general y la acción gremial.

Luego de la entrevista, realizamos un breve acto en el que hablaron Ayala, de la Bordó, y Viñas, de La Naranja, quien cerró la actividad llamando a redoblar la agitación y el trabajo de organización en todos los lugares de trabajo.

La marcha peronista, que empezó a sonar desde un parlante asomado a una ventana, fue inmediatamente sobrepasada por un grito que crece entre los gráficos: “Se va a acabar la burocracia sindical”.

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