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18 de julio de 2013 | #1277

Paritarias de prensa 2013: Un triunfo contra las patronales de las dos "corpos" y el Estado

Daniel Mecca (Clarín), Rubén Schofrin (Perfil), Randy Stagnaro (Tiempo Argentino), Andrés Carpintero (Veintitrés), David Nudelman (BAE), Ana Tornaquidici (BAE), Ezequiel Dolber (Infonews), Leo Villafañe (El Cronista) -delegados paritarios de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires

Luego de tres meses de plan de lucha (con tres paros generales de 24 horas, seis movilizaciones, bloqueos a empresas, paros parciales, retiros de firmas y asambleas), el viernes 12, en la audiencia número 21, el Ministerio de Trabajo elaboró una propuesta de síntesis, virtualmente un laudo, entre las posiciones de la parte sindical y la patronal, que corona un enorme triunfo para los trabajadores de la prensa escrita que impusieron, luego de 38 años, una negociación colectiva única para diarios, revistas, agencias nacionales e internacionales y empresas “.com”. La imposición ministerial supone un aumento a los básicos de convenio del 26%, que se eleva como mínimo al 27% con el incremento de la antigüedad, con una garantía de aumento real para los salarios que están por encima del escalafón del 23% para salarios hasta sueldos de 12.500 brutos y del 22% para los que superen ese ingreso. Los porcentajes serán abonados en tres tramos no acumulativos: de 10% en abril, 9% en agosto y la última cuota en enero de 2014. A esto hay que agregar que, a partir de abril de 2014, se recupera -luego de más de 40 años- que el ítem antigüedad se pague con un porcentaje atado al salario.

Colaboradores, presentes

El pre-acuerdo, que deberá ser refrendado en las asambleas de base, establece para "los colaboradores/periodistas comprendidos en el Estatuto" una cláusula de enganche del 23% en tres tramos iguales. Se trata de un avance inédito para el sector más precarizado del gremio. Son decenas y decenas las revistas cuya salida está garantizada por un ejército de miles de compañeros dispersos, quienes hacen la misma tarea que los trabajadores de planta, pero con pagos irrisorios, sin aportes, ni cobertura de ningún tipo. La comisión paritaria resistió uno por uno los intentos de las patronales de ningunear este reclamo y aguantó la presión del Ministerio, el cual hasta último momento apoyó la propuesta patronal de restringir el enganche a los "colaboradores permanentes" -es decir, para apenas el 10% del universo de colaboradores. La base fundamental de lo conquistado se encuentra, sin embargo, en la ejemplar conciencia que primó en las asambleas de los trabajadores de planta, quienes nunca bajaron el reclamo de los compañeros colaboradores y lo defendieron como propio en todas las instancias de la lucha. El pre-acuerdo incluye la recuperación del feriado gremial del 7 de junio, arrebatado por la dictadura. En el camino también queda la pretensión patronal -fogoneada en sus comienzos por el Ministerio de Trabajo- de convertir a la paritaria única en un saludo a la bandera, subdividiendo la negociación en "capítulos" o "ramas" con arreglo a las heterogeneidades del sector patronal.

Escalas y fragmentación

La lucha permitió superar la fragmentación salarial que querían imponer las empresas. Los objetivos políticos de la Ley de Medios terminaron de sepultarse por la lucha común de los trabajadores de los medios de las dos ‘Corpos’, las que preservaron su unidad de clase contra cualquier canto de sirena para alinearlos en uno u otro bando.

Todo en discusión

La paritaria de la prensa escrita de Buenos Aires fue una de las últimas en cerrarse y una de las más peleadas de los últimos años en el movimiento obrero. La lucha de los periodistas concitó una atención política por momentos equiparable con algunas de las gestas docentes, con la de la alimentación del año 2010 y con algunas de los trabajadores telefónicos y del subte.

A la puesta en cuestión del oneroso curro histórico con los colaboradores, los trabajadores de prensa incorporamos en esta paritaria la inclusión en la lucha de las empresas “.com” -que se sumaron a la paritaria con sus nuevas comisiones internas, con una notable capacidad de movilización y un compacto cumplimiento de las medidas de fuerza. Todo un problema para las patronales, que habían hecho de las redacciones digitales el laboratorio de prueba de todas las variantes de la flexibilidad, la polivalencia y la polifuncionalidad, para de convertir en oportunidad la crisis que les plantea la reestructuración de los soportes. La emergencia de una discusión salarial llevada adelante por paritarios electos en asamblea y responsables ante sus bases le dio un plafón tal a la intervención de los trabajadores que incluso proyectó la lucha reivindicativa al debate por los contenidos. Excepto en períodos revolucionarios, éste ha sido un territorio inexpugnable de las patronales aun en el marco de las más tenaces disputas sindicales. La lucha de las paritarias de la prensa escrita 2013 ha significado un paso decisivo para liberar la palabra también del monopolio del capital.

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