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21 de noviembre de 2013 | #1294

Una reforma que fortalece a un sindicato clasista

Docentes universitarios de la UBA

Desde su fundación hasta hoy, la AGD UBA ha pasado de 180 afiliados -hace 15 años - a 4.200, convirtiéndose en el principal gremio de la UBA, en la principal asociación de la Conadu Histórica y en una de las principales de la CTA. Esta construcción se hizo sobre la base de las mejores tradiciones del clasismo y la unidad con el movimiento estudiantil combativo. En clara delimitación de las burocracias sindicales, el rol político de nuestro gremio nos colocó en el centro de los ataques de las camarillas privatizadoras de la Universidad. Con comisiones directivas hoy en 13 unidades académicas, y un protagonismo en la política universitaria y en la defensa de los trabajadores, han surgido en un sinnúmero de nuevas tareas. Para abordar esta realidad del gremio y fortalecer su organización de cara a las luchas por venir, la Naranja impulsó una reforma del estatuto que refuerza los principios constitutivos de la AGD: la soberanía plena de las asambleas como máximo órgano de gobierno, la plena democracia sindical y la mayor participación de los docentes.

El propio proceso de reforma del estatuto puso de manifiesto esas características democráticas y clasistas: dos Asambleas generales, discusiones abiertas en las unidades académicas, publicación de todas las propuestas presentadas, boletines promocionando los debates y miles de afiches por toda la ciudad llamando al debate y la deliberación colectiva.

Finalmente, el jueves 14, en una de las asambleas más numerosas del año, logramos dar un gran paso adelante, reformando aspectos cruciales impulsados por la Naranja. Entre ellos,la ampliación de la Mesa Ejecutiva para poder hacer frente a nuevas necesidades del crecimiento; la participación de quienes, sin ser afilados a los sindicatos burocráticos y progubernamentales, pero tampoco a nuestro sindicato clasista (que aún nuclea sólo al 10% de los docentes) para que puedan organizarse y elegir a sus representantes por facultad; y la incorporación de la figura de un cuerpo de delegados general y por facultad. La propuesta de la Naranja para ampliar la junta electoral, y elegirla por medio del sistema D'Hont, constituye algo inédito en el movimiento obrero, todavía regimentado por las burocracias.

Otras dos reformas quedaron pendientes. La intervención de Docentes por el Cambio-Marea Popular impidió llegar por muy poco a los 2/3 de los votos que se necesitaban para su aprobación. Los que reclaman “mayor participación”, votaron contra la ampliación de miembros de las comisiones directivas por Facultad, donde se necesita sumar voces y organización para enfrentar a las camarillas. Además, intentaron el debilitamiento del sindicato y su fragmentación en pequeños “sindicatos” por facultad al proponer una falsa "federalización" de las finanzas, mientras reconocían el actual manejo democrático de las mismas por parte de la dirección de AGD. Además de su baja participación en las últimas asambleas del gremio y en reuniones de las unidades académicas, votaron en función de su conveniencia de grupo y no de las necesidades del sindicato y de los trabajadores docentes. Así, el debate expresó la divisoria de aguas entre el clasismo y los que medran con la organización sindical. La sola comparación de la propuesta de reforma presentada por la Naranja contrasta por el vértice con los modelos sindicales que defiende DxC/Marea Popular: desde la "experiencia" pianelista hasta la CTA Lozano-Micheli, grandes perdedores del 27 de octubre, que no no contemplan la representación de las minorías. Preámbulo

Junto a la nueva letra del estatuto, la Naranja presentó a la asamblea un preámbulo que fue votado por unanimidad, y que reafirma los principios de independencia política, unidad con los trabajadores y organización clasista. Estamos, entonces, mejor preparados que nunca para las grandes tareas del momento, frente al ajuste que preparan el gobierno y la oposición patronal. La defensa del Convenio Colectivo de Trabajo a nivel nacional, de aplicación obligatoria en todas las universidades; la reapertura de la paritaria frente a la inflación; el reclamo por el doble aguinaldo y la democratización de la universidad contra las camarillas que aplican la LES menemista y la regimentación de la CONEAU, constituyen nuestra agenda.

El esfuerzo por elaborar uno de los estatutos más democráticos del movimiento obrero es una contribución de la AGD para todos los trabajadores que luchan por la recuperación de los sindicatos y la expulsión de la burocracia sindical.

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