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28 de noviembre de 2013 | #1295

Perdieron la intervención y la vieja burocracia

Elecciones del sindicato petrolero de Santa Cruz

El 20 de noviembre se desarrollaron las elecciones del Sindicato Petrolero de Santa Cruz, luego de casi tres años de intervención por parte de la Federación Nacional de Petróleo y gas Privado. Ganó la Lista Azul, conformada por gran parte del activismo que llevó adelante las grandes luchas de 2011, pero ahora ligada a la burocracia de Pereyra, del MPN neuquino.

La Intervención se dio luego del proceso de lucha iniciado en Las Heras en 2011, que echó a Segovia, su anterior secretario general, con una asamblea de 6.000 trabajadores. Fueron detenidos dos delegados -uno de ellos, "Picante" Oñate estuvo preso casi ocho meses-, luego de una enorme lucha que incluyó piquetes y la toma de la planta LH3. La intervención fue solicitada por el gobernador Peralta y avalada por Tomada, por más de dos años.

Un nuevo proceso de asambleas autoconvocadas con paros, iniciado en marzo-abril de este año, precipitó el fin de la intervención.

Dispersión política

La presentación de nueve listas marca el nivel de dispersión que reinó en el gremio. La Federación dejó correr despidos, suspensiones y desarticuló los cuerpos de delegados de bases, los principales gestores de haber echado a la burocracia de Segovia. Mediante cooptaciones, prebendas y la desmoralización, la Federación buscó liquidar a importantes sectores de lucha. Varios de los que encabezaron los piquetes y las tomas fueron candidatos o cumplieron funciones en el proceso de "normalización".

La mayor dispersión fue de la misma burocracia, que enfrentó las elecciones partida en varios pedazos. La campaña estuvo signada por el vacío programático y acusaciones cruzadas de corrupción que se hicieron burócratas de uno y otro lado.

Sus expresiones directas fueron la Lista Azul y Blanca (ligada al gobernador Peralta), que representaba a la Federación, y la Lista Celeste, encabezada por el ex adjunto de Segovia en su primer mandato. El activismo se nucleó alrededor de dos listas:

- la ganadora Lista Azul reunió a los luchadores de Las Heras de 2006 contra el impuesto a las ganancias y quienes acompañaron a Oñate en la toma de LH3 en 2011. Basaron su campaña en la crítica a la Federación. Un gran sector planteó la vuelta de Oñate al petróleo, ya que está segregado después de salir de prisión;

- la Lista Verde de "Toja" Carabajal aglutinó al sector más activo del proceso de autoconvocatoria para echar a la Intervención. Fue la única lista que esgrimió aspectos programáticos relacionados con las ART, la reducción horaria a los equipos de torres o el 82% móvil. La votación de más del 80% del padrón electoral mostró la voluntad de los trabajadores de superar esta etapa de persecuciones, despidos, suspensiones y abusos de las patronales, donde fue desmantelada la representación de delegados en las empresas. Incluso el propio día de la elección, vencieron las trabas de las patronales, que enviaron los equipos a trabajar al campo; a pesar de ello, los trabajadores volvieron a las sedes para emitir su voto.

Conclusión y tareas

Las dos listas identificadas con los procesos de lucha reunieron más del 50% de los votantes. Sin embargo, nos enfrentamos a un sinnúmero de contradicciones.

La Lista Verde estuvo apadrinada por el radical Costa y un sector de la UCR de Caleta y Las Heras. La Lista Azul fue apoyada por el "Caballo" Pereyra, del Sindicato Petrolero de Neuquén, con la idea de sumar a Santa Cruz al bloque patagónico que conforman junto a Avila, de Petroleros de Chubut -ambos fuera de la Federación. Sin embargo, sectores de las dos listas llamaron a votar por la lista del Partido Obrero en las últimas elecciones. Las primeras declaraciones del nuevo secretario general, Vidal, llamaron a la unidad del gremio y a la democratización. Este llamado ya había sido propuesto por nuestros petroleros ante la convocatoria electoral, para la conformación de un Frente de Recuperación que cohesione a lo más honesto y combativo del gremio, que finalmente terminó dividido en varias listas.

Es necesario que dotemos al gremio de un programa de lucha e independencia del poder político y de la burocracia sindical nacional o patagónica, y retomar el método de la asamblea general para decidir sobre los principales reclamos:

• reincorporación de Oñate y todos los activistas y trabajadores despedidos durante la intervención y el último mandato de Segovia; • absolución de los trabajadores de Las Heras, para lo que movilizaremos a la Cámara Penal de Caleta Olivia el 12 de diciembre; • reabrir en forma urgente las paritarias y reclamar el pago de un doble aguinaldo; • terminar con los topes en las asignaciones familiares. Por la derogación del impuesto al salario. Para ello hay que recuperar la organización sindical, basada en la elección inmediata de delegados en todas las empresas, plenarios de delegados con mandato, paritarios electos en asamblea y convenio discutido por las bases.

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