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28 de noviembre de 2013 | #1295

La inflación plantea un plan de conjunto del movimiento obrero

Todos el 29, con el plenario clasista del Sutna San Fernando

Un año después del formidable paro nacional del 20 de noviembre, la necesidad de un plan de lucha del movimiento obrero se ha multiplicado. Después del 27 de octubre, la inflación ha trepado a cifras del orden del 30% anual, con picos de 35% en alimentos. Ese es el rubro que castiga más fuertemente a los salarios de la mitad de la clase obrera, la que gana de 4 mil pesos para abajo.

Pero los convenios que sí tuvieron paritarias también están siendo devorados: sus cuotas están en el orden del 24% punta a punta, muy lejos de la realidad. Otro aspecto que golpea fuerte en el proletariado mecánico y siderúrgico y en la mayoría de las ramas industriales es la caída de las horas extras.

Los mecánicos del Smata, sometidos a un régimen de extras permanentes que disimuló la miseria de las paritarias de Pignanelli, soportan una caída vertical del salario de bolsillo. Atrás de ellos, están todas las ramas metalúrgicas y plásticas de la industria subsidiaria.

Si no hay una ola de huelgas salariales por abajo, ello se debe en buena medida a la caída de la actividad, que es también fuerte en la industria gráfica y especialmente en la rama editorial. Un caso que retrata la actual situación del movimiento obrero es el de los periodistas de Perfil, que pararon por ocho compañeros despedidos -reincorporados provisionalmente tras el paro- y enseguida salieron a reclamar aumento salarial y/o compensación de fin de año.

Caló, Yasky y Palazzo fueron dócilmente a escuchar de Capitanich el pedido de "previsibilidad", cuando el costo de vida está más "imprevisible" que nunca. Massa fue a España a copiar cómo entregar al movimiento obrero mediante un Consejo Social. Moyano amagó con movilizar el 20 y, tras su reunión con Massa, dejó a Micheli colgado del pincel. Barrionuevo sintonizó en la misma onda. La burocracia sindical, aún atomizada y sin superar sus divisiones, ha entrado en un operativo de contención del movimiento obrero. Quieren sacar de la calle a los trabajadores, para impedir que éstos irrumpan en la crisis nacional como una fuerza autónoma. Moyano y compañía le tendieron a Cristina la mesa para realizar una reorganización de gabinete con "paz social". La Iglesia se redobla en convocatorias al "consenso" del mismo carácter. En tanto, en las provincias y municipios se multiplican los impuestazos. En el transporte, el aumento en el subte disparará más temprano que tarde el tarifazo en el resto del transporte, mientras arrecian los aumentos de combustibles.

Los reclamos por gremio de adicionales de fin de año son paliativos de esta situación, que exige una política de reapertura general de paritarias. Cavalieri pide algo para los súper; Daer, para algunos pulpos alimenticios. Así, pretenden cortar por rebanadas al movimiento obrero.

En forma aislada, ante la presión de las bases y la formidable huelga docente de Chubut, el Frente Gremial Docente de la Provincia de Buenos Aires ha planteado la reapertura de paritarias. Lo mismo Uatre, la primera víctima de los topes salariales 2013. Aceiteros reclama un mínimo de 9.500 pesos. Bancarios deja pasar la desvalorización de su paritaria mediante un bono preacordado para noviembre, cuando los bancos tuvieron año récord de ganancias; ahora, deberían puntear la primera paritaria con un mandato recogido en asambleas de bancos.

Está planteada una acción de conjunto del movimiento obrero. El doble aguinaldo tiene sentido en el marco de un programa defensivo frente a la inflación: mínimo equivalente a la canasta familiar, reapertura de paritarias, actualización trimestral mediante un índice bajo control de las organizaciones obreras. Más que nunca, abolición del impuesto al salario. Apertura de libros de las empresas que declaran crisis. Y, al mismo tiempo, reparto de horas sin afectar el salario ante despidos y suspensiones, y ocupación de toda fábrica que cierre.

En el plenario de delegados metalúrgicos de la Capital, Caló fue a frenar y recibió reclamos salariales de los delegados fabriles. El Sutna San Fernando firmó un petitorio masivo en Fate por la reapertura de paritarias. Las victorias clasistas en la alimentación, en varias metalúrgicas y gráficas, el avance en las siderúrgicas, las grandes huelgas de Impresores y Cerámica Lourdes, están marcando tendencias en el movimiento obrero. Tenemos que responder con un programa y con el impulso a asambleas fabriles y plenarios de delegados con mandato.

Es el camino que tomó el combativo plenario del clasismo convocado por el Sutna, tras los avances electorales del Frente de Izquierda, que marca una ruta para los gremios de las cinco centrales sindicales.

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