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30 de enero de 2014 | #1301

Zanón: la gestión obrera recibe el título de propiedad

9 años de fasinpat

La entrega del título de propiedad de la fábrica Zanón a su cooperativa obrera es una incuestionable victoria de los trabajadores, al cabo de trece años desde la ocupación de la fábrica. Todo el movimiento obrero y popular de Neuquén defendió, durante esos años, a los trabajadores de Zanón, frente a los intentos reiterados de desalojo primero, y frente al ahogo económico y financiero al que fue sometida después, por parte del Estado provincial y de los capitalistas.

No estamos, sin embargo, frente a la "expropiación del capital", como se la caracterizó en forma interesada. Los trabajadores deberán resarcir a la patronal vaciadora. La cooperativa deberá pagar, mediante la entrega de la producción de cerámicos, los 23 millones de pesos erogados por el Estado a diversos acreedores. La cooperativa no tiene capacidad productiva para hacer frente a esta deuda. La lucha de Zanón desnudó el parasitismo de la gestión capitalista. Pero también puso de manifiesto los límites del cooperativismo de producción en el marco del capitalismo y su Estado. La lucha, entonces, continúa: el gobierno de la provincia debe anular la deuda que la ley ha impuesto a los trabajadores.

La dirección del sindicato y la cooperativa, con el título de propiedad en la mano, gestionan ante el gobierno nacional un crédito de 70 millones de pesos para la renovación tecnológica de la fábrica (crédito del Bicentenario), que ya tienen pedido desde hace un año. La garantía ofrecida serían los terrenos de la fábrica. Quedan por verse las condiciones económicas y políticas del crédito y aun si será concedido, dadas las nuevas condiciones creadas por la devaluación del peso. Se anuncian tasas de interés cercanas al 30 por ciento. El crédito sería concedido a la empresa proveedora de las maquinarias (la italiana Sacmi). Está claro que no podrá destinarse a otras erogaciones corrientes (deudas, salarios, etc.). La dilación por parte del gobierno nacional de prácticamente un año del otorgamiento del crédito a la cooperativa, ha sido fuertemente perjudicial.

La lucha continúa: anulación del resarcimiento impuesto a Fasinpat; fondo compensatorio para sostener el salario del convenio ceramista, aportes previsionales y obra social, a cargo del Estado; fondos necesarios para una renovación tecnológica de la fábrica en condiciones adecuadas; garantía de compra por parte del Estado de la producción de la cooperativa. Que la crisis la paguen los capitalistas.

César Parra

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