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17 de julio de 2014 | #1323

Movilización y ocupación para defender los puestos de trabajo

EMFER-TATSA

[caption id="attachment_106" align="aligncenter" width="600"]Foto de Denis Cardozo Foto de Denis Cardozo[/caption]

Los trabajadores de Emfer-Tatsa levantaron la ocupación de la planta de Migueletes a partir del cobro del aguinaldo y la quincena. Igual se mantienen en estado de alerta y movilización debido a que no obtuvieron ninguna respuesta seria sobre su contunuidad laboral por parte del gobierno.

Después de las jornadas en las que los trabajadores se enfrentaron con la policía en la puerta de la planta y se resolvió la ocupación, un gran arco de organizaciones llevó adelante un apoyo efectivo y fue parte de la convocatoria al Ministerio de Transportes el viernes 11, la que partió desde Avenida de Mayo y Perú. Varios sectores vinculados con el gobierno salieron a apoyar las medidas de los trabajadores e incluso la represión contra ellos desató una pequeña crisis entre los sectores kirchneristas.

Se presentó el proyecto de expropiación y estatización que impulsaron los trabajadores y tomó el Frente de Izquierda como propio. Las presiones de la burocracia hicieron que la audiencia pública planteada para presentarlo sea pospuesta sobre la base de la promesa hecha por Caló y la UOM de que el propio Recalde -diputado del FpV- presentaría un proyecto similar en los próximos días. La presencia de la izquierda y de sus diputados desde el comienzo del conflicto -y en las diversas crisis que atravesaron las plantas en los últimos dos años- ha hecho que diferentes sectores del gobierno actúen en este momento para limitar su presencia.

Las expectativas que tienen los trabajadores en diferentes proyectos o acciones no los alejan de continuar con su propia acción y por eso desde un primer momento bancaron la ocupación de la fábrica, organizaron -junto a organizaciones solidarias y de trabajadores- ollas populares, fondos de huelga, recorridas y manifestaciones que dan cuenta de un enorme vigor. Se fortaleció el grupo de 500 trabajadores que mantuvo la ocupación y plantea un gran límite a la burocracia de Caló y la acción de los sectores del gobierno que quieren contener la lucha. Sectores que sólo aparecieron luego de la gran conmoción que generó la movilización de los trabajadores y que han sido un ariete importante para dejar pasar la política de desguace de Emfer-Tatsa y de la destrucción de la industria nacional en mano de los Cirigliano y compañía.

La lucha de los trabajadores plantea, en este caso, dos perspectivas contrapuestas en la crisis actual: o se acentúa la política K -y del conjunto de los partidos patronales- de destrucción de la economía y de los puestos de trabajo o se sigue la línea de defensa de cada trabajador, su salario y que la fábrica produzca para el real beneficio popular. La ocupación de Emfer-Tatsa también le plantea al movimiento obrero el rol a jugar en el desarrollo de la crisis. Junto a Lear son dos escuelas en donde el proletariado argentino elabora sus herramientas para enfrentar la crisis y una perspectiva propia.

Emiliano Fara

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