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17 de julio de 2014 | #1323

Rechacemos las maniobras de la patronal

DONNELLEY

Rechacemos las maniobras de la patronal

En estos años, la actividad gráfica creció más de cinco puntos por arriba del promedio de la industria. La mayoría de las patronales se embolsaron sus ganancias o, como en el caso de Donnelley, las giraron a sus casas matrices como dividendos, sin destinar un centavo a la inversión.

La crisis, tal como la presenta Donnelley, es trucha en varios aspectos. Los "costos laborales" de los que se queja son, en realidad, mucho más bajos que los de su competencia. La pérdida de clientes tampoco es como la pinta; lo que hubo fue un aumento desproporcionado y selectivo de sus precios a fin de provocar una depuración de su cartera (y retener a los más importantes), además de un desvío de parte de su producción.

El problema del desvío es muy complejo, porque hay empresas que no tienen un solo proveedor o que imprimen en varios talleres alternativamente. La comisión interna de Morvillo tiene frenado un folleto de Carrefour -y le han expresado a la patronal que ningún trabajo de Donnelley se haría mientras dure el conflicto- pero, en rigor, Carrefour se hizo muchas veces antes, allí y en AGR.

Esa disputa por el mercado es cruzada: Donnelley está ofreciendo precios preferenciales a Tsu y presiona a Avon -con la que tiene un contrato internacional-, ambas clientes de Morvillo.

Es claro que una invocación a la solidaridad no es suficiente, porque eso depende del nivel de organización de cada lugar y muchas veces de información que no manejan los trabajadores. Un enfoque estrecho de la cuestión termina trasladando la carga hacia otros y convirtiendo a los trabajadores en lobbistas de sus patronales.

Nuestra propuesta

La responsabilidad de impedir el desvío de trabajos corresponde al sindicato. Mientras posa de "combativo" con declaraciones, el ongarismo no mueve un dedo para que las cooperativas que le responden no se presten a las maniobras de la patronal de Donnelley.

Hay que exigir un urgente plenario de delegados para debatir el tema, que la directiva convoque asambleas en los talleres involucrados y asuma la decisión de frenar producciones de talleres en conflicto, y hay que organizar piquetes donde la fuerza no permita parar desde adentro. Contra los despidos que empiezan, hay que impulsar una gran marcha hacia la cámara empresaria. Esta fue la propuesta que La Naranja transmitió a los compañeros de Donnelley, con quienes nos reunimos y se comprometieron a debatir en su asamblea.

Trascendió que el Ministerio de Trabajo de la Nación habría resuelto dilatar indefinidamente el trámite del PPC (una forma pérfida de "no habilitarlo" sin llegar al rechazo) y que la empresa lo trasladaría al ámbito de la provincia. Está muy claro, sin embargo, que estas chicanas administrativas no detendrán los planes de racionalización. Por eso el respeto a la "paz social" que indica la ley mientras se sustancia el expediente, lo mismo que cualquier idea de no chocar con el gremio, allanan el camino de la patronal.

Miguel Bravetti

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