26/04/2021

27A: el sindicalismo combativo y el frente piquetero movilizan al Consejo del Salario

Por un salario mínimo de $60.000 y vacunas para todos.

Willy Monea, Ojo Obrero Fotografía.

Este martes 27, a las 11 horas en el Ministerio de Trabajo de la Nación (Alem 650, CABA), tendrá lugar la movilización convocada por el Plenario del Sindicalismo Combativo, cuando se reúne el Consejo del Salario a discutir el próximo aumento en el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVyM).

La propuesta del gobierno es proceder a un “aumento” de entre el 30 y 32%, en consecuencia con la pauta inflacionaria del Presupuesto 2021 (29%) y de los acuerdos ruinosos pactados con la burocracia sindical, del orden del 35% en cuotas.

Un aumento de estas características no solo enterraría el salario mínimo debajo de la inflación proyectada en un 50% para el 2021, sino que consolidaría la pérdida del poder adquisitivo precedente –desde octubre del 2019 hasta la fecha-, cuando el SMVyM subió solo un 28% en tres tardías cuotas (octubre y diciembre 2020 y marzo 2021).

Qué depende del salario mínimo

El SMVyM no es cosa menor ya que su evolución (o involución) tiene un impacto directo sobre el conjunto de los trabajadores.

En un principio, se trata del piso salarial que establece la Ley de Contrato de Trabajo para el conjunto de las remuneraciones. Lo mismo vale para las jubilaciones mínimas, las cuales no pueden descender del 82% de un SMVyM.

De este monto también dependen los ingresos de los programas Potenciar Trabajo, los cuales estan valuados en un 50% de un salario mínimo, alcanzando a más de 800 mil trabajadores precarizados en todo el país.

Actualmente, la suma del SMVyM asciende a unos escasos $21.600: es decir, un tercio de la Canasta Básica Total de $61.000 que mide el Indec y por debajo de los $25.000 que se necesitan para no ser considerado indigente.

Un cuadro de luchas obreras

La antesala de esta reunión de Consejo del Salario, donde participan las cámaras patronales, el Estado y la burocracia sindical de las centrales obreras, sumadas las organizaciones sociales adictas al gobierno, está signada por una serie de luchas por el salario y las condiciones de trabajo, con algunas victorias en el haber de las y los trabajadores combativos.

La huelga de las y los trabajadores de la salud de Neuquén lleva ya más de 55 días de lucha contra la entrega de la burocracia de ATE y UPCN y ha arrancado una oferta salarial del gobierno que las asambleas y piquetes autoconvocados estan discutiendo en estos momentos.

Los obreros vitivinícolas, por su parte, pelean por una recomposición salarial integral, con la negativa de aceptar el 30% de cuotas que impulsan las patronales y la burocracia. Vienen de protagonizar un contundente paro nacional y plantean un 100% de aumento salarial, debido a los escasos de sus ingresos actuales. Algo similar de lo que ocurre con los obreros del citrus de Tucumán, quienes protagonizan distintas acciones en la provincia.

En el Puerto de Buenos Aires, los trabajadores han protagonizado un bloqueo de contenedores de 11 días, ante la pasividad de las direcciones sindicales, hasta que se vieron superados por un megaoperativo policial para desalojarlos. Allí luchan contra la liquidación de condiciones laborales, que viene con la transferencia del personal de la Terminal 5 a las operadoras portuarias restantes.

Un caso de los más afectados por el estancamiento del salario mínimo es el de las trabajadoras de casas particulares, cuyos salarios rondan los $23.000, apenas por arriba de la mínima. Se trata de un sector que recientemente ha dado un salto en su organización independiente, con distintas acciones para salir de la disminución salarial a las que han sido sometidas históricamente, incluso con un régimen laboral “especial”.

También debemos agregar la lucha del movimiento obrero desocupado y precarizado, que viene impulsado distintas medidas por la elevación del salario mínimo a $61.000 y la equiparación de los programas sociales al costo de la canasta básica. Reclaman un cronograma de vacunación para los trabajadores esenciales de los comedores populares, alimentos y el acceso universal a los programas.

Desde donde dieron la nota de un método y acción en defensa de los trabajadores es desde el Sutna. El gremio del neumático firmó una paritaria del 54%, que asegura 5 puntos por encima de la inflación, en el medio de la defección del conjunto de la burocracia sindical.

El Sutna se caracteriza por ser una de las direcciones antiburocráticas y clasistas que impulsan el Plenario del Sindicalismo Combativo y que convocan a esta acción del martes 27.

La lucha por llevar el salario mínimo al mismo valor que la Canasta Básica Total es una cuestión de implicancias para el conjunto del movimiento obrero, ya que no solo establece un piso para los gremios más precarizados, sino que el mismo sirve para elevar el conjunto de los salarios, tomando un aumento de estas características como referencia. La jornada también reclama por la garantización de las vacunas para los trabajadores, quienes son obligados a desarrollar sus tareas bajo los riesgos del contagio y sin ningún protocolo sanitario.

La convocatoria del sindicalismo combativo también expresa la tendencia general de los trabajadores a abrirse paso en sus luchas, contra el pacto social del gobierno y la burocracia sindical en vistas a las negociaciones con el FMI.