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13 de agosto de 2015 | #1376

Tucumán: Adiunt entra en su cuarta semana de huelga

Cuando este número de Prensa Obrera esté en la calle, estará transcurriendo la cuarta semana de huelga en la Universidad Nacional de Tucumán, con altos índices de adhesión y con una importante participación docente en las actividades de lucha.

El paro se inició el 20 de julio, en reclamo de la restitución de un adicional salarial de 1.000 pesos que la docencia tucumana había conquistado el año pasado y el Rectorado dejó de pagar. A este reclamo se ha sumado la aplicación inmediata del Convenio Colectivo de Trabajo anunciado el 1° de julio por CFK y por la burocracia sindical docente, pero de aplicación nula en la mayoría de las universidades del país, entre ellas la UNT.

La lucha docente tucumana se ha desarrollado pese al bloqueo de toda la burocracia sindical, especialmente de la CTA, que en todo este tiempo no ha sacado ni siquiera una solicitada en defensa de uno de sus principales gremios.

En estas cuatro semanas, la huelga ha tenido que enfrentar, además, numerosas maniobras, particularmente el dictado de una conciliación obligatoria por parte del gobierno de Alperovich. La Adiunt rechazó la injerencia del gobierno provincial y mantuvo la huelga, pese a las amenazas de descuentos, aprietes de auditores y al anuncio de que estudian quitarnos la personería gremial. Todo el armado de la "conciliación" se demostró, no era más que una puesta en escena para apretar a la Adiunt.

La lucha amenaza prolongarse en el tiempo y a agravarse ante la falta de solución.

El miércoles 5 se realizó una marcha de antorchas que reunió a unas 700 personas entre docentes, estudiantes y agrupamientos políticos que se movilizaron.

Se preparan nuevas medidas de acción como el acto que se va a realizar el jueves 13, al cumplirse un aniversario de la represión a la toma estudiantil del Rectorado, por parte de una patota que actúa como un grupo de tareas dentro de la UNT.

Las iniciativas de algunos sectores K de movilizar en contra de la Adiunt no han logrado sumar ni al estudiantado ni a los padres. Los anuncios de descuentos de sueldo dividen a los decanos y al propio gabinete rectoral. El operativo mediático en contra de la lucha docente es intenso, pero no ha logrado desprestigiar a la lucha ni a sus dirigentes.

La pelea por los 1.000 pesos es la lucha contra el ajuste que se viene con el próximo gobierno para todos los trabajadores y para el conjunto de la educación. Adiunt está, objetivamente, a la cabeza de un proceso general, que aún se está incubando. Para permitir que se desarrolle y, a su vez, refuerce su propio campo, debe sumar decididamente la bandera de la lucha por mayor presupuesto, incluyendo las becas estudiantiles que no se pagan, los fondos para los comedores y el boleto educativo, entre otras reivindicaciones.

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