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17 de marzo de 2016 | #1403

Astilleros Río Santiago: corrupción y complicidad de ATE

La detención por el delito de corrupción del ex presidente de Astilleros Río Santiago (ARS), Héctor Scavuzzo, junto a otros cinco funcionarios de la empresa, desató una crisis política de fondo.

La detención por el delito de corrupción del ex presidente de Astilleros Río Santiago (ARS), Héctor Scavuzzo, junto a otros cinco funcionarios de la empresa, desató una crisis política de fondo.

Hace tres años, en una asamblea general del astillero que discutía el reparto de la masa salarial, entre otros reclamos, se aprobó por amplia mayoría la remoción de Scavuzzo, entonces presidente de la empresa, por graves hechos de corrupción.

Hace pocos días, el ahora ex presidente se retiraba de su gestión con fuerte apoyo del gremio (ATE), pese a lo que habían votado los compañeros. Pero la causa había prosperado y la Justicia decidió detenerlo junto a los otros cinco dirigentes por el fraude de 16 millones de pesos por contratos de trabajo irregulares o inexistentes.

Un dato no menor es que Scavuzzo siguió al mando del ARS incluso durante estos primeros tres meses de gestión de la gobernadora macrista María Eugenia Vidal. Los hechos de corrupción son conocidos y también su consecuencia: la falta de inversión en tecnología y en equipamientos de seguridad. Si a esto se le suman el ingreso de personal por “amistades” y la asignación arbitraria de categorías, se tiene un cuadro claro del manejo del astillero por parte de esa administración.

Claro que estos hechos no podrían darse sin la connivencia del gremio ATE, dirigido por la Lista Blanca, que lejos defender los intereses de los trabajadores optaron por aliarse con la patronal y que hicieron campaña por Daniel Scioli presidente.

Este escándalo de proporciones aún no determinadas nos tiene que hacer abrir los ojos y estar aún más atentos. El manejo del astillero como caja negra llevó a su destrucción. Hoy es una fábrica paralizada. La muerte del compañero Chirola y todos los que han fallecido trabajando, los accidentes sistemáticos, todo es producto del derrumbe al que llevaron al ARS.

En la última asamblea general, la Blanca volvió a mostrar que, ante todo, es colaboradora de la empresa y el gobierno: le “otorgó” 30 días a la gobernadora para que diga si quiere o no invertir en el Astillero.

Tras años de gestión jugando para el poder de turno, la burocracia ha dejado este estado de corrupción, clientelismo, negociados, desmovilización, desinversión, negligencia y pérdida de vidas de compañeros.

Hoy más que nunca está claro que sólo con nuestra lucha lograremos un astillero 100% estatal y con trabajo.

Vamos por delegados de sección independientes que reflejen lo decidido en asambleas de base, por una comisión interna que defienda las reivindicaciones de los trabajadores. Necesitamos un gremio independiente de la patronal y del gobierno.

Reclamamos la apertura de los libros de la empresa. Los trabajadores necesitamos conocer todos los movimientos, poder fiscalizar y saber qué sucedió y qué sucede en el astillero.

Exigimos la inversión tecnológica necesaria de manera inmediata. Por cada compañero caído, por cada “accidente”.

Vamos por el salario y contra el ajuste. No queremos que ahora pinten a nuestro astillero de amarillo, como ya lo estuvo de naranja.

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