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31 de marzo de 2016 | #1404

Paro en el FFCC Mitre

Nueva agresión a un guarda

El pasado domingo 20 de marzo se produjo un paro en los ramales Mitre y Suárez del FFCC Mitre a raíz de la agresión sufrida por un guarda, quien fuese atacado por un pasajero con una navaja mientras la formación se encontraba detenida en la estación San Andrés, partido de San Martín. Se desconocen los motivos del hecho ni cuantas personas estuvieron involucradas, señalaron desde la empresa.

El paro duró más de 6 horas, como resultado de la decisión de los delegados y trabajadores en asamblea, comenzando a las 7 y finalizando 13:20. Más tarde, el secretario general de la Unión Ferroviaria, Sergio Sassia, confirmó lo sucedido a los medios, y manifestó que siendo este hecho uno más de una cadena de situaciones similares, estarían reuniéndose con la empresa para presentar el pedido de la creación de un cuerpo ferroviario de la policía federal, con tareas especificas más allá de las adicionales que suelen cubrir.

Recientemente los trabajadores del Mitre actuaron de igual manera cuando en octubre de 2015 y luego en diciembre del mismo año, agresiones hacia guardas del tren por parte de pasajeros, terminaron encontrando en la medida gremial un canal de denuncia y defensa de su situación.

Es claro que los guardas, a diferencia del resto del personal ferroviario como conductores y boleteros o incluso los mecánicos de mantenimiento, son aquellos quienes deben trabajar en un ambiente de contacto directo con el público usuario. Una solución posible sería como la que se implementó en el subte, donde los guardas operan y trabajan desde la contracabina del conductor, ya que a falta de boletos para picar (tarjeta SUBE) no sería necesario estar caminando por el salón. Hasta ahora el criterio ha sido otro, y responde a que la presencia del guarda transitando a lo largo de la formación, mucho más extensa que un subte, refiere a la necesidad de asistir a los pasajeros y verificar el correcto ascenso y descenso de los mismos, entre otras cosas. Los casos de agresiones se dan por cuestiones referidas al servicio, retrasos, interrupciones, bajas frecuencias, etc.  Si bien no se puede desconocer la intromisión de elementos descompuestos y pendencieros en momentos claves del día, especialmente en los furgones, la falta de una política de protección y preservación hacia personal que da la cara frente al público, a esta altura de los acontecimientos sólo demuestra al desidia patronal que viene desde la época de TBA y los Cirigliano.

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