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28 de abril de 2016 | #1408

Córdoba: los desafíos de la lucha hospitalaria

Los hospitales de Córdoba se encuentran en pie de lucha. La rebelión tiene por motivo rechazar el acuerdo salarial pactado entre la burocracia de José “Pepe” Pihén (titular del Sindicato de Empleados Públicos) y el gobierno provincial

Los hospitales de Córdoba se encuentran en pie de lucha. La rebelión tiene por motivo rechazar el acuerdo salarial pactado entre la burocracia de José “Pepe” Pihén (titular del Sindicato de Empleados Públicos) y el gobierno provincial.

Los trabajadores exigen un 45% y se trata de un pedido unánime, al cual se suman mejoras en las condiciones de trabajo, el pase a planta permanente y el reconocimiento de los derechos laborales para los residentes y para todos los precarizados. 

Consciente de esta situación, el gobierno de Juan Schiaretti, mediante su ministro de Salud Francisco Fortuna, ha lanzado una línea de ataque hacia los trabajadores: intenta amedrentarlos con amenazas de descuentos y persecución a los activistas. 

El gobierno provincial paga salarios de hambre, devasta las jubilaciones y vacía sistemáticamente la salud pública para defender negociados millonarios con la tercerización de los servicios. Además, niega los derechos laborales de los residentes y sólo ofrece a la salud una política de ajuste -en la misma línea que el gobierno nacional- y es por eso que ataca la lucha para quebrarla y dividirla. 

Los trabajadores responden a esto con una profundización en la lucha: han colocado sobre el tapete la necesidad de la unidad de todas las representaciones gremiales en la acción, quebrando todas y cada una de las maniobras impulsadas por Schiaretti, quien ya no sabe de qué otra forma extorsionar. Así, se ha llevado a fondo este planteo es UTS, que impulsa decididamente la defensa de las asambleas y los mandatos de base; esa posición también crece entre los residentes que han organizado un “colectivo” que tiene extensión provincial, y en el propio ATE de la mano del activismo de izquierda que se opone a las maniobras divisionistas de la conducción.

El proceso que se desenvuelve en los hospitales es contundente: las asambleas son cotidianas en todos los turnos y con la participación de todas las áreas de salud (administrativos, residentes de diferentes servicios y todos los gremios opositores a la burocracia de Pihén del SEP). El rechazo de la nueva propuesta salarial del gobierno y el repudio al arreglo sectorizado del agrupamiento “Médicos Unidos” que aceptaría un “adicional” de 1.000 pesos en dos cuotas, ha sido unánime.

La firmeza de esta lucha se ve manifiesta en la decisión de participar en acciones unificadas como el paro nacional de ATE de este 19 de abril, del cual participaron activamente movilizando desde el polo sanitario tanto UTS como ATSA y que dejo sentadas las bases para avanzar en nuevas medidas de lucha.

Para la semana previa al Día del Trabajador están programadas accionadas unificadas en varios puntos, una marcha de las antorchas en el Neonatal con apoyo del resto de los hospitales, una nueva asamblea interhospitalaria y un paro provincial de ATE que apoya UTS para el próximo 28 de abril, con concentración y locro en el Polo Sanitario. Las asambleas de bases exigen un plan de lucha unificado.

La lucha de salud por el salario ha neutralizado -por ahora- los despidos en los hospitales. Pero esos despidos han crecido en el resto de las dependencias estatales, que también vienen resistiendo, con asambleas y medidas de lucha. La reincorporación de los despedidos pasa por la ocupación de los establecimientos y una movilización generalizada que integre el aumento salarial, la lucha contra los despidos, el reconocimiento laboral y la derogación de la 10.333.

Están maduras todas las condiciones para establecer un paro unificado de todos los sindicatos y asambleas de base y una gran movilización a casa de gobierno. El conjunto de los trabajadores debemos defender la asamblea general como herramienta fundamental para defender la unidad con un pliego único de reclamos orientado por un plan de lucha que involucre a todas las representaciones gremiales. Es necesario reclamar una mesa paritaria con representación de todos los gremios y sectores en lucha, para torcerle el brazo al gobierno.

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