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12 de mayo de 2016 | #1410

Aerolíneas: cielos abiertos, ajuste y una crisis política

La presidenta de Aerolíneas, Isela Costantini, presentó en febrero un plan de ajuste, apoyado por los gremios, que incluía 1.500 despidos encubiertos bajo la forma de “retiro voluntario”, la “fusión” de Austral con Aerolíneas (para vender sus rutas y marca) y el cierre de escalas internacionales (Nueva York, Barcelona, Roma)
Por Corresponsal
Círculos aeronáuticos del PO
La presidenta de Aerolíneas, Isela Costantini, presentó en febrero un plan de ajuste, apoyado por los gremios, que incluía 1.500 despidos encubiertos bajo la forma de “retiro voluntario”, la “fusión” de Austral con Aerolíneas (para vender sus rutas y marca) y el cierre de escalas internacionales (Nueva York, Barcelona, Roma).
 
El ajuste llegó hace rato
 
A esta altura, Costantini ya había cerrado los vuelos a Brasilia y levantado la escala Río Gallegos del corredor petrolero. También rompió el contrato con SOL, que llevó a su cierre. Fue entonces que pidió al Estado 1.100 millones de pesos para cubrir el déficit hasta fin de año y terminó aceptando 420. En esta puja logró sacar de la empresa a Lopetegui, vicejefe de Gabinete, CEO de LAN y encargado de supervisarla, a quien acusaba de defender los intereses de la línea chilena.
 
Parecía que Isela ganaba esa pulseada, pero no. Ahora, el coordinador de la Jefatura de Gabinete y CEO de Farmacity, Quintana, le informó que en lugar de los 420 le darán 260 millones por el resto del año, lo que alcanza apenas para pagar los sueldos hasta agosto. Un apriete destinado a meter el bisturí a fondo.
 
En las últimas semanas, el gobierno autorizó a LAN y la línea económica Sky Airline a volar desde Córdoba y Mendoza a Santiago de Chile y desde Salta a Perú, lo que triangula vuelos a Europa y Estados Unidos. Avianca ingresó al mercado a través de un negociado de MM, que le vendió su empresa Mac Air para habilitar sus operaciones en Argentina. También desembarcaron la boliviana Amaszonas, que vuela desde Salta y Córdoba a Bolivia. Todo en competencia directa con la “línea de bandera”.
 
Días atrás, el ministro de Transporte, Dietrich, se reunió con un representante de Ryanair, la línea de bajo costo más importante del planeta, y declaró que el Estado no debía subsidiar los viajes en avión de los ricos.
 
Ha trascendido el interés de David Neeleman, empresario brasilero dueño de varias líneas de bajo costo en la privatización de Aerolíneas. Se trata de un plan que exige su reducción brutal, despidos masivos y la entrega del negocio aéreo al gran capital internacional.
 
Buscando al macrismo “progre”
 
Costantini empezó su gestión elogiando con cartas al personal la idoneidad, la voluntad de trabajo de los aeronáuticos y la buena disposición de las conducciones sindicales. En las últimas, se lamenta del corte de subsidios y parece buscar apoyo contra sus enemigos en el gabinete. En las últimas 48 horas pasó de amenazar con su renuncia “el día que los empleados no me quieran” a aceptar sin condiciones el corte de los subsidios. Ahora, analiza la devolución de aviones en alquiler y la reducción del personal de seguridad tercerizado, un sector que ha protagonizado importantes luchas contra los despidos y sus condiciones de trabajo.
 
En este contexto, la carta del K Mariano Recalde, ex titular de la empresa, solidarizándose con Costantini, es una bajada de línea del kirchnerismo a la burocracia para que “colabore” en el ajuste, imitando a CFK y su “frente ciudadano”.
 
Recalde no menciona la responsabilidad de su gestión en el vaciamiento “nacional y popular” de la empresa ni los procesamientos del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, por recibir coimas de LAN y de Embraer o de su participación en el negociado de la estatización trucha de Aerolíneas.
 
La burocracia de la Federación Argentina del Personal Aeronáutico (Fapa), que agrupa a los principales gremios de Aerolíneas y Austral, se declaró en estado de alerta y advirtió contra lo que se viene, pero no piensa tomar medidas de fuerza contra Isela, un sapo que se tragará, pues sería el “mal menor”. Una línea de derrota que ya pusieron en práctica frente al cierre de la aerolínea SOL con la entrega sin lucha de 250 trabajadores aeronáuticos que trabajaban en esa empresa.
 
Asambleas y paro de advertencia
 
Hace pocos días, los técnicos de Austral impidieron la salida de dos aviones Embraer que se enviaban a Costa Rica para su revisión técnica, una tarea que debe ser realizada en los hangares de Austral y para la que se necesita incorporar más personal.
 
Los compañeros exigieron que no se tercerice lo que puede realizarse en la empresa con un costo menor y que se incorpore para ello a los técnicos despedidos de SOL. Toda una respuesta y solución obrera a la crisis. Ese es el camino.
 
Promover asambleas generales en todos los gremios para votar un inmediato paro de 24 horas. A pesar de los diagnósticos pesimistas de buena parte de la izquierda, los aeronáuticos van a dar una dura pelea.
 
La movilización de los técnicos de Apta contra Cirielli, que apoya abiertamente al gobierno, no está cerrada, a pesar de haber conservado el gremio en las últimas elecciones. La delimitación de todas las direcciones burocráticas aeronáuticas es la condición para enfrentar el ajuste. Para ello el activismo necesita dotarse de un programa independiente frente al ajuste macrista.
 

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