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7 de junio de 2016

Los trabajadores de Perfil no somos financistas de la editorial

No debe llamar a engaño el supuesto cuadro de crisis que aduce Perfil. La editorial se encuentra en un proceso de expansión con una nueva sede -de costo millonario y dimensiones extraordinarias (la mitad de la redacción permanece vacía)- y nuevos emprendimientos editoriales.

Pese a que la cámara de empresas de prensa gráfica firmó con la burocracia del gremio de Prensa (UTPBA) un acuerdo paritario totalmente a la baja –la peor paritaria del país-, la patronal de Editorial Perfil se niega a cumplir con él.

 

El 31 de mayo anunció, por medio de un comunicado a los trabajadores, que recién pagará la primera cuota (de 15%) con el salario de agosto, o sea en los primeros días del mes de septiembre y, además, el salario en dos cuotas. Los cuatro meses del retroactivo propuso abonarlos con pagarés a cobrar entre enero y abril del año próximo. Y no informó nada sobre el segundo tramo del aumento y menos aún del tercero.

 

Además, existen versiones que indican de que tampoco pagaría el medio aguinaldo.

 

Con intereses superiores al 35% y una tasa de descuento de cheques del 45 al 50 por ciento, Perfil ha decidido financiarse con el salario de sus empleados.

 

Como respuesta inmediata, los trabajadores realizaron un paro de actividades el martes pasado y una asamblea el miércoles que se extendió hasta el fin del horario de tareas, convirtiéndose en un virtual cese de actividades.

 

Frente a un cuadro económico angustiante para los trabajadores, como consecuencia de la inflación, el incremento desmedido de tarifas y el aumento del valor de los alquileres, servicios y transporte, que pauperizan la calidad de vida de nuestras familias, la patronal adoptó una decisión arbitraria e ilegal, que implica un ajuste sin precedentes y una declaración de guerra contra todos los trabajadores de la editorial. 

 

El ataque directo a nuestros bolsillos se combina con un deterioro de la situación laboral, con la eliminación de la plantilla de colaboradores -a quienes se les adeudan varios meses de haberes- y la sobrecarga de trabajo producida por los despidos que Perfil llevó a cabo en los dos últimos años.

 

No debe llamar a engaño el supuesto cuadro de crisis que aduce Perfil. La editorial se encuentra en un proceso de expansión con una nueva sede -de costo millonario y dimensiones extraordinarias (la mitad de la redacción permanece vacía)- y nuevos emprendimientos editoriales. 

 

Los trabajadores decidieron mantener la realización de asambleas para analizar la situación día a día y denunciar estas irregularidades ante el Ministerio de Trabajo de la Nación: exigimos que la empresa cumpla con la ley y pague en tiempo y forma el salario, el aumento de paritarias y el aguinaldo. 

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