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23 de junio de 2016 | #1416

Paritaria petrolera: fracaso de una política y gestación de una alternativa

La actividad petrolera en la Patagonia ha caído más del 40% y las empresas dicen que sobran 20.000 puestos de trabajo. En Vaca Muerta YPF levantó 20 equipos, en Chubut y Santa Cruz otros 28 y ha anunciado el levantamiento de 14 más. Sólo estas acciones afectan unos 5.000 puestos de trabajo

La actividad petrolera en la Patagonia ha caído más del 40% y las empresas dicen que sobran 20.000 puestos de trabajo. En Vaca Muerta YPF levantó 20 equipos, en Chubut y Santa Cruz otros 28 y ha anunciado el levantamiento de 14 más. Sólo estas acciones afectan unos 5.000 puestos de trabajo.

Hay en la Patagonia 3.500 trabajadores suspendidos, con reducción salarial y el despido en puerta. La mayoría de estos salarios los paga YPF, duplicando el subsidio a los pulpos petroleros, ya que reciben además el subsidio en el precio del crudo.

Las negociaciones paritarias entre los pulpos petroleros, el gobierno y la burocracia sindical de Chubut y Santa Cruz, Neuquén y Río Negro, han sido postergadas de nuevo, para la semana próxima. Involucran a 40.000 trabajadores. Los sindicatos plantearon un 40% de aumento y una suma puente, pero la oferta es un 25, con reducción de salario y de la jornada laboral de 12 a 8 horas, para quitar sumas por fuera del básico y horas extras y sin garantía por los puestos de trabajo.

Pereyra, Avila y Vidal arrastran al fracaso

Guillermo Pereyra es el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, senador del MPN y miembro de la CGT moyanista. A principio de año, ya con el panorama de despidos y crisis petrolera, sostuvo la política de Macri, cuya candidatura respaldó, dejando claro que no convocaría a ninguna medida de lucha. Aceptó el recurso de crisis que favoreció a los pulpos petroleros para despedir. Amagó con dos paros que levantó antes de que se cumplieran, por nada. Declara su acuerdo con el gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, y reivindica su línea directa con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el de Energía, Juan José  Aranguren.

Jorge Ávila y Claudio Vidal, secretarios generales de los sindicatos de petroleros privados de Chubut y de Santa Cruz, respectivamente, son kirchneristas. En enero de 2016 acordaron con el gobierno de Macri despejar el panorama de conflictividad, garantizando el mantenimiento del subsidio que había otorgado CFK a las empresas. Actúan en conjunto con el gobernador de los Bulgheroni, Mario Das Neves, quien dijo “haber concretado una solución", cuando el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y Triaca le garantizaron el subsidio a PAE y el recorte masivo de horas extras. PAE debía a cambio, hacer inversiones, subir equipos y no despedir, cosa que no hizo.

Sólo se respetaron los subsidios a los pulpos, mientras continuaron los despidos por “goteo”, retiros voluntarios y jubilaciones. Los equipos recién se subieron parcialmente cuando Avila se vio obligado a convocar a la huelga del 6 de mayo, donde todo Comodoro paró contra los despidos. Aún así hubo otro paro petrolero, porque los obreros se vieron obligados a luchar en cada empresa, inclusive con piquetes y bloqueos.

La burocracia sindical petrolera, tanto macrista-moyanista como kirchnerista, nos arrastra al fracaso.

Construyamos una alternativa

En la base petrolera además de malestar hay iniciativas. En Neuquén se ha organizado la Agrupación Obreros del Petróleo (AOP). Su página de Facebook es una de las vías públicas en que difunde planteos y se conecta con obreros de otras provincias. Allí manifiestan el repudio a Pereyra.

En Chubut, las elecciones sindicales que se convocaron, son un terreno de batalla entre las fracciones de la burocracia, porque las bases no quieren votar a Avila y tiene chances Mansilla, su ex socio.

En Santa Cruz, dos obreros petroleros declaran: “El sindicato se ha armado con patotas que aprietan compañeros, ha usado al aparato estatal de Santa Cruz. Con Alicia Kirchner sólo se realizaron huelgas aisladas, como la de AEA, Oleosur o San Antonio, pero siempre en respaldo hacia las empresas, el sindicato realiza maniobras para levantar las medidas con arreglos inferiores o soltándoles la mano como se lo hizo con Huinoil”.

El planteo de la AOP da la alternativa al fracaso de la paritaria: “¡Que no decidan por nosotros! ¡Decidamos los trabajadores! 40% de aumento de bolsillo al básico, ni despidos ni suspensiones, reparto de las horas de trabajo sin afectar salario, apertura de los libros contables de las empresas y ocupación de toda empresa que despida. Luchemos por una nueva dirección en nuestro gremio”.

 

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