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11 de agosto de 2016 | #1423

¡Todos con los petroleros del norte de Santa Cruz!

La burocracia sindical, rompehuelgas
Una red de piquetes petroleros sigue paralizando la producción en el norte de Santa Cruz. La burocracia del sindicato petrolero de Santa Cruz, dirigida por el kirchnerista Claudio Vidal, está actuando para quebrar el movimiento de lucha. Vidal ha hecho un reclamo público al gobierno, junto a la Cámara de Transporte, para que ponga fin a los piquetes y garantice el trabajo (una foto muestra a Vidal con el "Momo" Venegas, signo quizá de un cambio de frente hacia el actual gobierno). Una patota armada por esta burocracia junto a los transportistas acaba de desfilar por las calles de Las Heras exigiendo el fin del movimiento de lucha. Su par K en Chubut, el “Loma” Avila, levantó el paro que había anunciado a horas de su inicio, extendiendo una tregua que favorece el acoso contra los piquetes.
 
Los obreros sostienen los piquetes contra los despidos y suspensiones de la contratista de YPF, San Antonio Pride de Las Heras y Caleta Olivia. Es una lucha contra la “reestructuración productiva” que firmó toda la burocracia sindical petrolera (Pereyra por la cuenca neuquina, Avila y Vidal por la cuenca de San Jorge-Cerro Dragón) con la cámara de empresas contratistas (CEOP) y la de operadoras (CEPH), en el Ministerio de Trabajo, el 29 de julio, y que, naturalmente ha entrado en crisis por decisión de los obreros petroleros.
 
Los combativos delegados de San Antonio realizaron, el lunes 8, un acto en Las Heras, que buscó sumar a los obreros de las demás petroleras Oleosur, Huinoil, Bolland, Oil, que vienen de paros y piquetes. En Comodoro Rivadavia estuvieron con “retención” (paro por empresa por descuentos salariales de hasta 8.000 pesos) trabajadores de ocho contratistas. 
 
El ataque y la respuesta
 
La restructuración abarca jubilaciones compulsivas, reubicaciones en otras tareas, trabajo con mayor velocidad de viento (zonas como Comodoro tienen vientos de hasta 120 km/h), horarios nocturnos para montaje y desmontaje, simultaneidad de tareas de un mismo operario, controles de ausentismo para que vayan a trabajar enfermos y continuidad en los equipos de perforación aunque falten operarios.
 
Es una declaración de guerra contra los trabajadores porque, con las condiciones de riesgo que tiene de por sí la actividad, imponer este nuevo régimen significa peligro de muerte. Esto se suma a los despidos que continúan, y amenazan con ser masivos, y a los descuentos por días de paro en Comodoro y Santa Cruz. Incluso las patronales no han pagado la miserable cuota del 18% que la burocracia acordó con el ministerio y las operadoras en el convenio ruinoso que acaba de firmar. En Santa Cruz, YPF ha bajado 14 equipos, acrecentando el conflicto. El siguiente paso que quieren dar los pulpos es la reducción salarial por reducción de jornada de 12 a 8 horas. 
 
En Las Heras se encuentra el punto más alto de lucha contra estos ataques: hay que recordar que más de la mitad de un total de 88 delegados de Las Heras, donde se concentra el 50% de la producción del yacimiento, y miembros de la comisión directiva del sindicato, siguen expulsados desde hace años por la burocracia del sindicato (Vidal). 
 
Estamos en presencia de una batalla de enorme importancia para todo el movimiento obrero. Defendamos a los petroleros de Las Heras en lucha. Por asambleas y plan de lucha nacional ya. Defensa integral del salario y de cada una de las reivindicaciones, reparto de las horas de trabajo sin afectar el ingreso, reincorporación de todos los cesanteados y suspendidos. 
 
El rescate debe ser para los trabajadores, no para los pulpos parásitos.
 

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