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11 de septiembre de 2016

La paritaria aeronáutica

Por Corresponsal

La paritaria aeronáutica vence a fin de septiembre. Tanto Juan Pablo Brey, secretario general de Aeronavegantes, como Pablo Biró, de los Pilotos, amenazan periódicamente con medidas de fuerza que desatan inmediatas conciliaciones. Dicen que van a reclamar el 50% de aumento en la paritaria pero, como ya lo adelantó el secretario gremial de los Técnicos (APTA), se trata de una cifra que irá bajándose en la negociación hasta alcanzar un acuerdo.

Teniendo en cuenta que la primera oferta de la empresa fue del 10%, el sindicato de Cirielli y la patronal seguramente se van a encontrar en el 30%, que es lo que pretende el gobierno.

El 50% de aumento sería un objetivo alcanzable si se prepararan las condiciones para arrancarlo, mediante asambleas que voten un plan de lucha unificado de todos los gremios aeronáuticos, algo que está muy lejos de una burocracia habituada a la paz social con la patronal. 

Lo que está en juego no es sólo el salario, sino también las condiciones de superexplotación, que generan accidentes; es terminar con las cláusulas de productividad y lograr el reconocimiento de la insalubridad en Hangares y Rampas y que el Estado, que administra Aerolíneas, absorba el impuesto al salario. 

La combatividad de los aeronáuticos resurge todos los días en pequeñas batallas. En acuerdo con la patronal, las burocracias de Apta y de APA han promovido traslados de activistas frente a elecciones inminentes de delegados de sector, pero fueron derrotados en tres de ellas por la reacción de los trabajadores y las acciones legales.

Los tercerizados de Securitas (vigilancia) además de la reinstalación de un activista histórico de la huelga de 2012 han logrado una parte importante de su pliego de reclamos, obteniendo la reincorporación de los despedidos y suspendidos durante el paro así como el pago integral de los días.

Esta semana una asamblea de Falcon (seguridad) a punto de tomar medidas provocó un retroceso inmediato de la patronal que se negaba a pagar el aumento pactado en la paritaria. Hace pocos días, en esta tercerizada de Aerolíneas, el activismo se alzó con una victoria aplastante sobre la burocracia en la elección de delegados.

En los hangares de Ezeiza los técnicos interrumpieron las tareas de izamiento de un motor ante la falla de un equipo inadecuado, abriendo la discusión para formar una Comisión de higiene y seguridad electa por los trabajadores.

En la paritaria se palpita otra traición de Cirielli. Curado de espanto por las dos últimas derrotas en asamblea se niega a convocarla a pesar de los centenares de firmas presentadas. En los hangares de Ezeiza, donde perdió ampliamente en las últimas elecciones, la burocracia anticipó la elección de delegado general (votan sólo delegados) para contar con votos suficientes ya que se vencen algunos mandatos propios. Debemos sustraer esta elección del terreno de las maniobras burocráticas y exigir que todos los técnicos voten al delegado general. 

La paritaria de Aerolíneas es estratégica porque fija las condiciones de todos los sectores (establece de hecho el tope salarial en todas las lineas aereas y empresas aeroportuarias). La defensa del salario y de la integridad física plantea una intervención enérgica de los trabajadores, autoconvocando a los sectores para elegir paritarios, pronunciarse por el 50%, el reclamo de asambleas y plan de lucha hasta alcanzarlo.

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