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17 de noviembre de 2016 | #1437

CICOP: Los límites de un acuerdo

Por Corresponsal
Tribuna de Salud
El segundo tramo de la paritaria de los profesionales de la salud de la provincia de Buenos Aires terminó una vez más en un acuerdo insuficiente.
 
Lo que la dirección de Cicop (CTA Autónoma) presentó como positivo, implica un aumento del orden del 9 por ciento para julio, agosto y septiembre que, sumado al 25 por ciento (en tres cuotas) del primer semestre da un 34 por ciento de punta a punta.

El acuerdo incluye el pase a planta de los becarios profesionales, lo que es, sin dudas, un paso adelante, aunque con el límite de que se hará en un plazo de 18 meses.
 
La gobernadora María Eugenia Vidal se comprometió a reabrir la negociación para los últimos tres meses del año, pero la propuesta que el gobierno adelantó girará en torno al 3,5 por ciento.  Una miseria, teniendo en cuenta que sólo setiembre arrojó un alza de precios del 2,4 por ciento según datos del Indec.
 
El gobierno buscará, en este último tramo, implementar un régimen de premios por “presentismo”  e incentivos por "producción", en línea con lo que reclaman las patronales privadas y lo que está presente en la Mesa de Diálogo por el Trabajo y la Producción que tiene la participación de la burocracia sindical, los empresarios y la Iglesia.
 
Las reivindicaciones de los trabajadores de la salud no se reducen a la defensa del salario. Los hospitales están diezmados, cunde la precarización, la carencia de insumos es total, se trabaja en pésimas condiciones. Contra todo esto es que venimos desarrollando una lucha denodada, que suma… ¡24 semanas de paros en lo que va de 2016!
 
Es indudable, sin embargo, que este esfuerzo no ha alcanzado para derrotar la ofensiva oficial que, repetimos, va mucho más allá de una reducción salarial. El vaciamiento y la destrucción de la salud pública, que no empezó ahora, es la viga maestra de una política consciente de privatización.
 
Grandes luchas que reclaman otra estrategia
 
La “merma” en la participación de los trabajadores en las movilizaciones y acciones para visibilizar el conflicto, que la Directiva invoca para justificar su vacilación, expresa un desacuerdo subyacente con la línea de paros reiterados que no escalonan, que marcan el paso del movimiento y no permiten visualizar un desenlace. Este método resulta funcional a la política de desangre de Vidal. Se trata de un balance fundamental para armar la intervención futura.
 
El presupuesto bonaerense que el oficialismo negocia con Sergio Massa y los intendentes del Frente para la Victoria, incluye una mayor reducción de las partidas para salud, educación y salarios; es decir, se vislumbran nuevos y más decisivos choques.
 
Lo que necesitamos es la más completa unidad de todos los trabajadores del Estado, de la salud, judiciales, docentes, para avanzar en un plan de lucha común -votado por un congreso de bases con mandato de las asambleas.
 
Nuestro programa de emergencia para la salud es: salario inicial igual al costo de la canasta familiar, recomposición e incremento de los planteles asistenciales, pase a planta de todos los precarizados, producción estatal de insumos y medicamentos bajo control de trabajadores, partida presupuestaria de emergencia y aumento del presupuesto sobre la base de impuestos extraordinarios a los grandes laboratorios y centros privados.

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