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15 de diciembre de 2016 | #1441

Telefónicos: los reclamos siguen pendientes

Reforma estatutaria antidemocrática
Por Corresponsal
El 6 de diciembre se realizó la Asamblea General de Foetra que aprobó la Memoria y Balance y la reforma del Estatuto presentadas por la Comisión Directiva.
 
La asamblea, largamente preparada por la Lista Azul y Blanca, se desenvolvió en el predio de Ezeiza. Es decir, en un lugar sin acceso al transporte público y, además, en horario de trabajo. Esto favoreció la presencia del oficialismo, que utilizó discrecionalmente los permisos gremiales masivos y dispuso micros desde temprano.
 
Esto contrastó con la confirmación de los micros en algunos edificios apenas un día antes, así como con el impedimento y las amenazas de sanciones y descuentos a los trabajadores de las móviles, para que no participen si no iban de la mano del oficialismo. Se suma, finalmente, un desgaste de muchos compañeros que no participan de las asambleas generales en repudio a la burocracia y los fraudes realizados en ocasiones previas.
 
Por la Agrupación Naranja intervino nuestro compañero Pablo Eibuszyc, delegado de Foetra y congresal a Fatel (Federación Argentina de las Telecomunicaciones), planteando que cualquier llamado a la “unidad” debía partir de una posición opuesta a la parálisis y tregua de las centrales y la burocracia sindical. Estas acuerdan con las empresas y el gobierno para dejar pasar los despidos y las paritarias a la baja, sin convocar ni un solo paro y movilización nacional (una situación a la cual la directiva de Foetra no es ajena).
 
En la Memoria y Balance, Oscar Iadarola (secretario general) planteó que “no se había perdido ninguna fuente de trabajo”. Pero en Nextel, entre el año pasado y éste, se produjeron cientos de despidos y “retiros voluntarios” sin un día de paro o toma de los edificios. Por el contrario, fuimos de una conciliación obligatoria a otra durante meses con los despedidos afuera. A esto se sumó la pérdida de cientos de “puestos de trabajo” en Telefónica y Telecom entre los tercerizados y “fuera de convenio”, los cuales forman parte del gremio. Esta situación fue omitida por la mesa.
 
En nuestra intervención planteamos que la Memoria y Balance prácticamente no mencionaba dos reivindicaciones fundamentales: 1) el impuesto al salario, cuando se amplió la base de telefónicos que pagan; 2) el pago de los bonos de participación en las ganancias, esto a pesar de que el año pasado realizamos movilizaciones y se presentaron dos proyectos: el de Néstor Pitrola y el de Héctor Recalde. En aquella oportunidad, la directiva se negó a un proyecto común que planteara el resarcimiento económico por la deuda acumulada y un porcentaje (10%) para el pago de los bonos. 
 
Frente al atraso salarial creciente, Pablo Eibuszyc planteó reclamar el bono de fin de año y la reapertura de la paritaria, como consiguieron los bancarios. La mesa respondió que no se pedirá el bono de fin de año, pero ante la bronca de la base y la inminencia de las elecciones del sindicato, se comprometió a reabrir la paritaria en febrero.
 
Por último, Eibuszyc planteó que un “programa de la clase trabajadora” (como proponía el texto del secretario general en la Memoria) se desarrollará el próximo martes 20 de diciembre, fecha en la que el clasismo y los sindicatos combativos convocan a una gran movilización a Plaza de Mayo, y llamó a participar de la misma a todos los telefónicos. 
 
Asamblea Extraordinaria
 
Una vez aprobada la Memoria y Balance, se pasó a la asamblea extraordinaria para modificar el estatuto. La mesa presentó como una reforma democrática lo que, en realidad, es una concentración de las decisiones en una “mesa ejecutiva” integrada por cinco miembros, que podrá sesionar con tres, con una concentración en el secretario general que fija el temario y convoca las reuniones semanalmente. Sumado a esto, se crea otro organismo: el “Comité de Representantes por Empresa”, de tres a siete miembros que se elegirán cada cuatro años y que apunta a reemplazar el Plenario de Delegados de Foetra, que en la práctica se viene reuniendo cada vez menos.
 
A la hora de votar esta reforma, desde la Naranja denunciamos que la misma no tenía un carácter democrático, sino lo contrario. Lo demuestra la falta de una discusión en la base del gremio, en el plenario de delegados y en los edificios, como paso necesario para luego convocar la Asamblea General. Apoyamos la moción presentada para postergar la votación de este punto hasta una nueva asamblea en marzo.
 
La coartada para presentar esta reforma como progresiva fue ofrecer vocalías a las minorías en una comisión directiva ampliada que prácticamente no se reunirá ni decidirá nada porque la decisión estará en la “mesa ejecutiva”.
 
Desde la Naranja, votamos en contra de esta reforma. Agrupaciones como la Violeta, lamentablemente, se retiraron antes para no votar en contra de esta reforma trucha.
 
Con esta reforma aprobada, vamos a una nueva elección del sindicato a mediados de 2017. Desde la Naranja, llamamos a sacar las conclusiones de las luchas políticas y sindicales que venimos llevando adelante y la necesidad de desarrollar el clasismo y una gran lista antiburocrática para las próximas elecciones.

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