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24 de noviembre de 2011 | #1204

Enseñanzas y perspectivas tras la victoria

'Cavar trincheras', pero contra la burocracia
La victoria en AGR-Clarín fue construida desde las derrotas sistemáticas impuestas por la burocracia sindical, tanto por su ala clásica ongarista (despidos masivos por la huelga de 2004), como por la Juventud Sindical K de Facundo Moyano (retiros, despidos, baja de dotaciones) -siempre, siempre, con el concurso solícito del ministerio de Tomada. Pablo Viñas, delegado despedido, fue excluido de la reinstalación por Tomada y su asesor 'estrella' Alvaro Ruiz, quien lo hizo sacar por la seguridad de L. Alem, luego de una agresión por parte del coimero televisivo Luis Siri y otros ocho personajes todos los cuales negociaron jugosos retiros. La votación ha sido un desagravio a los delegados combativos, contra la patota y contra Tomada.
 
El kirchnerismo jugó contra el clasismo y contra las reivindicaciones obreras en todas las etapas. Cuando había matrimonio con el grupo Clarín, Piumatto en persona fue en 2004 a garantizar el acatamiento a una conciliación dictada con ocupación de la planta por la infantería, tras la cual sobrevinieron más de cien despidos. Y con la Noble como enemiga pública, como en febrero de este año, cuando se pactó con la patronal el ingreso de los entregadores y se excluyó a Viñas, quien ingresó recién en junio, reinstalado por la Justicia.
 
La victoria se construyó a través del delgado hilo de la continuidad de un cuadro obrero, consecuente y clasista como Viñas, que litigó durante siete años, rechazando todo arreglo. Los fueros gremiales de congresal Naranja que le permitieron batallar en la Justicia, fueron otorgados por el voto de todo el gremio, que le dio a la Naranja la minoría como corriente del total del sindicato -es decir que fueron conquistados a partir de una construcción política clasista de conjunto.
 
El trabajo de orfebrería sindical de Pablo, armando una lista en la clandestinidad, es la refutación más impresionante a toda la basura del ataque de los partidarios de cavar trincheras con la burocracia, es decir entregando la construcción independiente en el movimiento obrero, con la excusa de que siempre somos derrotados.
 
El Partido Obrero ha hecho su aporte al clasismo desde etapas agudas y abiertas como la de Sitrac-Sitram, hasta bajo la propia dictadura en numerosas fábricas e incluso en gráficos, lo que nos permitió protagonizar la recuperación del gremio en 1984. Es más, a Viñas le fue impedido integrarse como minoría, por el ongarismo-moyanismo, en el cuerpo de delegados... hasta que pudo armar lista y los obreros pudieron votarla, por primera vez.
 
El triunfo en AGR-Clarín refuerza el proceso en marcha por una nueva dirección de la Federación Gráfica. Cambia el escenario de cara a las elecciones del próximo mes de abril, ante una burocracia desprestigiada, dividida, con la obra social quebrada, asentada sólo en las derrotas sistemáticas a la dispersa lucha del gremio. Felicitemos a esta juventud obrera y pongamos todo para su victoria.

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