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1 de diciembre de 2011 | #1205

Aerolíneas Austral

Un vaciamiento a lo Marsans

Con un discurso idéntico a los que pronunciaban los vaciadores de Marsans, Cristina Kirchner buscó el jueves 24 encubrir el vaciamiento de Arsa.
 
Bajo una enorme presión patronal concurrieron unos 500 trabajadores sobre 5.000 afiliados a APA, cuya burocracia (Llano) ha sellado una sociedad con La Cámpora, luego de que Recalde incorporara a centenares de "militantes" a este sector. Los restantes cinco gremios, ausentes.
 
La Presidenta infló en un ciento por ciento el monto de los salarios que ganan los aeronáuticos, pero silenció las siderales sumas de los ejecutivos camporistas. Los planes para esta "segunda etapa" de la gestión consisten en abandonar las rutas internacionales para dejárselas a los "socios" del grupo SkyTeam, integrado por Delta, KLM, Air France y Alitalia, entre otras.
 
En dos semanas, Recalde pasó de justificar las pérdidas de 2 millones de dólares diarios "por la conectividad aérea imprescindible para el país" a explicarlo por las pérdidas que generarían los vuelos internacionales; las líneas extranjeras vienen aumentando sistemáticamente sus frecuencias. El capital fundamental de una línea de bañera son los destinos asegurados en cada país.
 
El kirchnerismo también ha entregado los destinos nacionales. En 2006 dejó ingresar a LAN al mercado local, a pedido del actual presidente chileno Piñeira -y con una coima de 1,2 millones de dólares a Manuel Vázquez, testaferro de Jaime, sometido a investigación aquí y en Chile.
 
Este salto de Lan ha potenciado su valor, y al fusionarse con la brasileña TAM, amenaza copar el mercado latinoamericano.
 
Con la desprogramación de los veinte Boeing de cabotaje, Arsa sólo seguirá con la flota de 20 Embraer comprados a Lula: aviones de 96 pasajeros, sin capacidad de transportar mercaderías -otro negocio que pasa a manos de LAN.
 
De confirmarse que los Embraer recibirán asistencia técnica en Brasil, entenderemos porqué tanta saña con técnicos y pilotos, que serán los primeros en sufrir las consecuencias de este desguace.

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