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16 de marzo de 2006 | #937

Aerolíneas

Apoyemos a los compañeros aeronáuticos

Las maniobras dilatorias que se pretendieron tejer con la burocracia, en particular de Moyano, fueron infructuosas para impedir el paro de la semana pasada. La patronal de Aerolíneas ofreció un aumento no remunerativo del 20 por ciento, luego admitió que fuera remunerativo, pero de todos modos está lejos del 70 y 45 por ciento que reclaman pilotos y técnicos.
 
El grupo español está enredado en disputas que afectan más su cuenta de beneficios que la cuestión salarial. Sus balances siguen impugnados por diversos fraudes, lo cual traba la cotización de la empresa en la Bolsa y obstaculiza la obtención de un financiamiento más barato. Por otro lado, el gobierno todavía no efectivizó el anuncio de aumento de tarifas. El grupo Marsans usa la cuestión de los salarios para extorsionar por los otros puntos e incluso arrancar un subsidio para los recorridos ‘no rentables’ y la exención del IVA en la compra de los combustibles. El gobierno y las patronales ven con preocupación la prolongación de este conflictos. Un editorial de La Nación se queja: “Pilotos y técnicos reclaman ahora aumentos que oscilan entre el 40 y 70 por ciento. ¿Podrá contenerse la inflación con este ritmo de reclamos salariales?...”.
 
Un sector del activismo de los técnicos ha planteado la necesidad de lanzar la huelga general por tiempo indeterminado. La burocracia procura dilatar, proponiendo un paro de 48 horas.
 
La lucha aeronáutica es estratégica para el movimiento obrero.

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