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22 de enero de 2017

Metalmecánicos de Córdoba: extender Vaca Muerta, reclamo de los capitalistas

En Prensa Obrera hemos venido anunciando que el reciente convenio laboral para los petroleros se trata de una “avanzada” por parte del gobierno nacional –con el apoyo explícito de la CGT- con el objetivo de imponer una reforma laboral al conjunto del movimiento obrero argentino.
 
La ocupación de los gráficos de AGR-Clarín, que enfrentan el cierre de la planta, es una de las expresiones de lucha más sobresalientes contra la política general de la burguesía, que es imponer la precarización y la destrucción de los convenios.
 
Ahora bien, en el reciente Congreso de Davos, sectores alineados a las terminales automotrices y a las cámaras autopartistas exigen que el convenio de Vaca Muerta se replique hacia el sector metalmecánico.
 
En la actualidad la burguesía nacional, y en particular los sectores alineados a la industria automotriz, se encuentran en una impasse. La crisis internacional y continental (Brasil) viene golpeando duro y parejo a la industria automotriz argentina.
 
Nissan-Smata Córdoba: los precursores
 
En realidad, en la industria metalmecánica hubo un anticipo de Vaca Muerta. En 2015 el Smata Córdoba y la empresa Renault-Nissan firmaron un convenio para los trabajadores que se incorporasen a la producción de las camionetas Nissan. La esencia del convenio es una rebaja salarial del 15% para los nuevos trabajadores y modificaciones en el régimen de trabajo para asegurar mayor productividad.
 
El convenio fue clave para que Nissan terminara confirmando una inversión para… 2018, que fue anunciada con bombos y platillos y la presencia del dúo Macri-Schiaretti. El resultado inmediato de estos anuncios ha sido un incremento de los retiros “voluntarios”, suspensiones y despidos en las tercerizadas.
 
La industria automotriz argentina lleva 9 años en recesión. En la actualidad, alrededor del 60% de la capacidad industrial se encuentra ociosa. Las inversiones anunciadas por las terminales automotrices solo son para incorporar maquinaria para eliminar puestos de trabajos.
 
Junto a un convenio negrero las patronales exigen más. En primer lugar, una nueva devaluación del peso. Cristiano Rattazzi –principal vocero de las terminales automotrices- se ha paseado por los medios de comunicación planteando que “para obtener competitividad” es necesario un “dólar a $20”.
 
En este cuadro, una nueva reforma laboral para la industria, no solo tiene como intención de trasladar el convenio Nissan- Renault a todas las terminales y autopartistas, sino también imponer la destrucción de varias conquistas laborales en materia de salario, condiciones de trabajo, seguridad laboral y jubilación.
 
Un Programa
 
Es necesario abrir la deliberación entre los trabajadores a partir de reuniones, asambleas y plenarios que logren romper con la persecución de la burocracia sindical y quebrar la dispersión en la que se encuentra actualmente el activismo. La elaboración de un pliego programático que parta en el aumento de los salarios, la defensa del convenio colectivo por rama, la elección de comisiones de seguridad e higiene, el reparto de las horas de trabajo sin afectar los ingresos. Es decir, debemos oponer un programa de salida hacia el conjunto de los trabajadores frente a la atomización y la “aceptación de lo posible” que ofrece la burocracia del SMATA y la patronal.
 
Denunciamos no sólo el carácter ajustador del gobierno nacional y el apoyo de la oposición, sino también la política entreguista de la CGT que cuenta con la colaboración del SMATA, brazo ejecutor de la escalada capitalista en los lugares de trabajo.
 
 
 

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