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30 de marzo de 2017 | #1452

Las mentiras de la gobernadora

Por D.S.
En un reportaje en Radio Mitre, la emisora paraoficial del macrismo, la gobernadora María Eugenia Vidal atacó con una catarata innumerable de injurias a los docentes, en un esfuerzo desesperado de deslegitimar los reclamos de los maestros y profesores, y su ataque a las paritarias del sector.
 
En un exabrupto incalificable, puso en el mismo lugar a los policías corruptos que colaboran con el narcotráfico, que vulnera en primer lugar a la niñez, y a los corruptos que lucraron con la obra pública, que hace que los chicos se embarren las únicas zapatillas que tienen por la falta de asfalto y falten al día siguiente a clase por falta de calzado, con los docentes que hoy están haciendo paro. “¿Qué les digo a esos chicos que, encima, cuándo van a la escuela no tienen clase?”, dijo la gobernadora.
 
El “incisivo” Jorge Lanata no encontró necesidad, ante semejante desvarío, de formular repregunta alguna.
 
Las mentiras de Vidal
 
El embuste inicial fue la “denuncia” de Vidal de que el ausentismo es del 17 por ciento, aspecto que usó el gobierno como chantaje, para aumentar algunos pesos sobre el miserable 19 por ciento en tres cuotas a cambio de un presentismo que sólo se cobraría sin faltar un solo día, aún por enfermedad, el mismo mecanismo del llamado “ítem aula” del gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, de Cambiemos. Efectivamente, tal cual se vanaglorió en todos los medios públicos el gobernador, en Mendoza los docentes van a trabajar enfermos.
 
En primer lugar, el gobierno debe abrir los libros de la administración educativa y del uso del presupuesto al control de los trabajadores de la educación, para verificar las cifras que esgrime y el uso de los recursos.
 
En segundo lugar, la enorme mayoría de las licencias que no son enfermedades son de trabajadores que hacen otras tareas por ascensos, como directores, vicedirectores, secretarios o maestros destinados a cumplir tareas en las diversas secretarías de Asuntos Docentes de los distritos o en la administración central que, en la mayoría de los casos, también, son suplentes, porque el gobierno no sustancia la titularidad de sus nuevos cargos. Esas decenas de miles de docentes son reemplazados en sus cargos de base por suplentes.
 
En tercer lugar, aquellos docentes que están con licencias crónicas por enfermedad, en su enorme mayoría cumplen tareas administrativas, supliendo cargos que la gobernación no habilita. Lo del 'suplente del suplente del suplente' que esboza Vidal es una injuria completa. ¡El suplente trabaja y el suplantado también!
 
Para más datos, en un gremio compuesto en casi un 100% por mujeres, la licencia de seis meses de amamantamiento es sin goce de haberes: ¡si amamantás, no comés!
 
En cuarto lugar, desde la época de Duhalde (y esta gente habla de 'cambio'), las licencias son controladas por “prestatarias” privadas, que cobran fortunas.
 
Estas prestatarias tienen la mecánica de no dar más de tres días de licencia, desoyendo las indicaciones del facultativo para su paciente, lo cual es ilegal. Ello es así porque la Dirección de Cultura y Educación no cubre las licencias de menos de cinco días, lo que deja a los chicos sin clases y le permite al Estado ahorrarse miles de miles de pesos de salarios de suplentes híper necesarios.
 
¿Entonces, María Eugenia, quién deja a los chicos sin maestros?

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