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16 de junio de 2017

Subte: la paritaria en vía muerta

Por S. V.
Con la medida de apertura de los molinetes en las cabeceras durante dos horas de la mañana y de la tarde, el cuerpo de delegados de la AGTSyP (Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y Premetro) reclama la apertura de las negociaciones paritarias del subte.
 
Con un vencimiento del convenio de tres meses y medio, la patronal y el gobierno porteño patean para adelante el ajuste salarial y pagan, a cambio, una suma que no compensa el poder adquisitivo perdido y al ser no remunerativa, no cuenta para los aportes sociales, ni para el cálculo de vacaciones, indemnizaciones etc. Es muy evidente que esta postergación obedece a que gobierno y concesionaria no cierran su ecuación entre subsidios, salarios y precio del pasaje, que hasta las elecciones no quieren aumentar. Y menos a meses de la caducidad del contrato de concesión y la intención del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta de una nueva licitación que plantea la revisión de todos los números.
 
Una vez más, los trabajadores son el “factor de ajuste”. La conducción de AGTSyP, adherente a la CTA, no ha dado respuesta a este abuso patronal. O, mejor dicho, ha dado una respuesta inadecuada consistente en una batucada hace 15 días y esta apertura de molinetes, medidas que en sí mismas no tienen la efectividad que se requiere.
 
La figura de los paritarios elegidos por el cuerpo de delgados del subte, se muestra relativamente impotente en un cuadro de pasividad general del sindicato. Su valor, sin embargo, como lo demostró la actividad de Christian Paletti, delegado paritario, consiste en la recorrida de los sectores tomando la temperatura de la base. Es allí donde la mayoría de las reuniones realizadas se pronuncian por medidas efectivas, como movilización, retención de tareas, paros progresivos. Y medidas como las que se vienen tomando son consideradas apenas como preparatorias de la acción directa.
 
Si los pronunciamientos de las reuniones no se convierten en mociones que lleguen al cuerpo de delegados, es por la regimentación conservadora que la dirección  impone con el peso de su mayoría coyuntural.
 
La realización de asambleas en todas las líneas y el libre debate en la base pueden romper el inmovilismo actual.

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