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28 de julio de 2017

El acuerdo automotriz es la liquidación de los convenios

A través de un estudio propiciado por Adefa (Asociación de Fabricantes de Automotores) las multinacionales automotrices han salido a reclamar una reforma laboral profunda que arrasa con los convenios colectivos de trabajo y la ponen como condición para “poder pensar” en cumplir con el objetivo de fabricar un millón de autos establecido en el “Acuerdo automotriz” que firmaron con bombos y platillos con Macri, la burocracia del Smata e incluso el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti.
 
En términos concretos, el “programa” patronal plantea: “realizar acuerdos con los sindicatos para reducir el ausentismo y adecuar los convenios colectivos” (El Cronista, 28/7). ¿En qué consiste la modificación del convenio? “La subdivisión por servicios; permitir el desarrollo de polivalencia entre puestos de trabajo y áreas; revisar los incentivos, premios y bonos en relación a cumplimientos de objetivos de calidad, productividad y ausentismo; modificar el adicional por antigüedad; que el tiempo de comedor no integre la jornada de trabajo; implementar un banco de horas; revisar el costo de las ART; una disminución de cargas sociales, entre otras medidas” (ídem). ¡Una verdadera declaración de guerra contra los trabajadores!
 
Aunque no está explicitado, la liquidación de la jornada de 8 horas diarias, de las 44 semanales (establecida por la Constitución de Córdoba) y el descanso  dominical está escondida atrás del planteo del “banco de horas” por el cual la medición sería por horas anuales permitiendo a las patronales acomodar las jornadas de trabajo de acuerdo a sus necesidades de producción, incluso la de sobre estoquearse. Es un viejo anhelo que viene discutiéndose desde que se firmó el acuerdo automotriz del Mercosur cuyo creador fue Schiaretti, entonces secretario de Industria de Cavallo.
 
¿Impuestos? ¡Las pelotas!
 
La justificación para propiciar semejante ataque son las “brechas” existentes en los costos de producción entre Brasil y Argentina. La reforma laboral de Temer ha fogoneado los reclamos en Argentina, pero se trata de las mismas corporaciones capitalistas para las cuales el Mercosur es la vía para establecer una competencia completamente perjudicial para los trabajadores y para el país.
 
La verdad sobre los costos de producción está encerrada en las empresas, por eso corresponde abrir sus libros, investigar sus negocios, los de sus financieras. Si la clase obrera mete sus manos y sus ojos allí saltará a la luz quién es quién.
 
A la liquidación de los convenios de trabajo que es un objetivo estratégico para el conjunto de la clase capitalista, las multinacionales suman el reclamo de eximiciones e incentivos impositivos. Una exigencia es la eliminación de los ingresos brutos (que serían convertidos en un IVA provincial, es decir, un nuevo impuesto al consumo), tasas municipales, créditos y débitos bancarios.
 
Los gobiernos de De la Sota-Schiaretti han sido pródigos en esta política. A través de acuerdos especiales han eximido de todos los impuestos provinciales a las automotrices con la excusa de aumentar los puestos de trabajo. Ha sucedido exactamente lo contrario.
 
Las inversiones que están haciendo las automotrices y que son presentadas como la prueba de una decisión de crear nuevos puestos han ido a la robotización de la producción. Hay una verdadera sangría en todas las plantas vía los “retiros voluntarios”, las jubilaciones anticipadas. Se desprenden de trabajadores para contratar luego a otros con convenios a la baja como sucede en Renault.
 
Ni la liquidación de los convenios, ni la rebaja impositiva o de las cargas sociales van a provocar un aumento de los puestos de trabajo, es lo que sucede con los petroleros, los lecheros, el propio Smata y otros gremios donde se hicieron acuerdos por debajo de los convenios existentes.
 
Preparar la lucha
 
La burocracia sindical es un partícipe necesario para que se imponga esta verdadera masacre de las condiciones de trabajo. No solo no ha movido un dedo apoyando la lucha obrera contra estos ataques como sucedió en AGR-Clarín o en Pepsico sino que ha sido la firmante y acompañante de estos acuerdos.
 
La clase obrera de Córdoba tendrá que preparase para una batalla decisiva. Los compañeros de la Agrupación La Tuerca de Volkswagen han tomado conciencia de esta situación y han salido con uñas  y dientes a enfrentar las suspensiones de 60 trabajadores viendo en esta medida la “punta del iceberg” de un ataque mayor, denuncian a la burocracia del Smata por ser el agente de este ataque y se han unido a otros sectores a través del comité Contra los Despidos y las Suspensiones, en el que también participamos los referentes políticos de izquierda, con quienes acaban de organizar un festival de lucha.
 
Ese es el camino.

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