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28 de septiembre de 2017 | #1476

Toma en Ciencia y Técnica: un primer balance

Por Lu Maffey
Una masiva asamblea votó el levantamiento de la ocupación del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MinCyT) para reanudar las negociaciones con la patronal sobre la situación de los compañeros y compañeras despedidos en diciembre. En ese momento,  el gobierno descargó un violento ajuste sobre el sector científico que dejó a 500 trabajadores/as del Conicet en la calle. Luego de una toma de cinco días del ministerio, se logró la reincorporación de todos los trabajadores y trabajadoras hasta diciembre de este año y el compromiso de insertarlos en otros ámbitos de investigación bajo las mismas condiciones. 
 
La nueva toma del MinCyT había sido decidida e impulsada por Jóvenes Científicos Precarizados (JCP) y la Red Federal de Afectadxs luego que la discusión sobre las condiciones laborales y salariales de la reinserción fracasaran por la posición inflexible del ministerio, que propone puestos en las universidades nacionales con un salario 10.000 pesos inferior y sin estabilidad laboral. Luego de ocho días de toma sin ningún tipo de diálogo, la patronal ofreció una reunión de la Comisión Mixta de Seguimiento para continuar discutiendo estos puntos y una prórroga en la fecha límite para la firma de los contratos (un elemento que condicionaba fuertemente la negociación) que fue aceptada a propuesta de los afectados y afectadas, y apoyada por las organizaciones gremiales.
 
En la reunión se logró prorrogar la fecha límite de los contratos hasta el 13 de octubre y el compromiso público de que cesarían los aprietes a los afectados y afectadas para firmar. También logramos el compromiso de que informarían sobre la situación de otros 63 compañeros y compañeras que no entrarían en las universidades sino en organismos descentralizados (Inti, Inta, etc.). No fue posible, sin embargo, avanzar respecto de mejoras en el salario y las condiciones laborales, un punto central de los reclamos que sigue planteado para la próxima reunión y que deberá ser el eje de las luchas futuras. 
 
El martes 26 se desarrolló una nueva movilización para acompañar a los representantes que subieron a la reunión de la Mesa de seguimiento. Dicha reunión y el avance de las negociaciones fueron, con las limitaciones del caso, un producto de la lucha y la ocupación. La lucha continuará el próximo martes con una gran movilización al Polo Científico cuando se desarrolle una nueva reunión.
 
Un conflicto nacional
 
El proceso incluyó la ocupación ininterrumpida durante ocho días del ministerio, la realización de masivas asambleas, un festival artístico de 1.000 personas, ferias de ciencia para mostrar a la sociedad en qué trabajamos los científicos y científicas, conferencias de prensa, cortes de calle y ruidazos.
 
El movimiento se replicó en otras ciudades, con asambleas y movilizaciones en Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Tucumán, Bariloche, Ushuaia, Mendoza mostrando que se trata de un movimiento de alcance nacional. Al igual que en diciembre de 2016, todas las decisiones se discutieron y votaron en asambleas, prestando particular atención a la opinión de los compañeros y compañeras directamente afectados y afectadas, el método que debe seguir cualquier conflicto laboral impulsado por el clasismo. JCP volvió a jugar un rol central en la organización y el sostenimiento de las medidas de fuerza, a la vez que se consolidó como la dirección política del movimiento, de la mano de los trabajadores y trabajadoras organizados en la Red Federal de Afectadxs.
 
En un contexto en el cual el gobierno buscó aislar y atacar permanentemente el conflicto, se sostuvo la ocupación y se logró avanzar, si bien no a fondo, en los objetivos planteados frente a un gobierno que apostó al desgaste y la tergiversación mediática. En medio de su debut en la campaña electoral de Cambiemos, el ministro Lino Barañao tuvo que salir a dar explicaciones sobre el conflicto.
 
Las corrientes
 
Las organizaciones kirchneristas (CyT Argentina, Autoconvocados, Becarios Empoderados) jugaron un rol anecdótico en la toma, ya que se hicieron presentes
sólo en las asambleas o durante las medidas masivas cuando aparecían los medios, pero jugaron un rol central en que el conflicto no se masificara. Si bien mantuvieron una presencia testimonial e impulsaron sus actividades particulares en el marco de la toma (varias con sus candidatos electorales), no convocaron en forma masiva a movilizar ni aportaron significativamente al sostenimiento efectivo de la ocupación. 
 
La actitud que durante la toma asumieron estas organizaciones no es una novedad, sino que expresa la posición que sostuvieron durante todo el año en relación con el conflicto, negándose a participar de las asambleas regionales y pretendiendo reemplazar estas instancias por reuniones de “mesa chica” entre las organizaciones. Se inscribe, además, en una política más general del kirchnerismo hacia las elecciones que plantea la desmovilización de los trabajadores y trabajadoras, poniendo el foco exclusivamente en la pelea electoral. 
 
Mención aparte merece el sindicato, ATE Conicet, cuyo accionar puso de manifiesto una vez más las limitaciones de su estrategia para encabezar efectivamente la lucha. En este sentido, los paros anunciados un día antes de la medida fueron incapaces de unificar la lucha de los científicos despedidos y despedidas del Conicet con la del conjunto de los trabajadores y trabajadoras del sector, incluyendo a los trabajadores y trabajadoras administrativos que son mayoría en los edificios del Polo Científico. Asimismo, las propuestas de avanzar en las negociaciones utilizando los “contactos” del sindicato tampoco rindieron los frutos esperados. 
 
Las limitaciones de la actual conducción del sindicato -tanto del sector kirchnerista (Verde y Blanca) como de sus aliados en la junta interna de ATE Conicet (Rompiendo Cadenas e independientes)- remarcan la importancia y necesidad de dar la pelea para que el sindicato asuma la dirección del conflicto con una orientación política que exprese los intereses del conjunto de los trabajadores del sector.

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