fbnoscript
26 de diciembre de 2017

Schiaretti y la burocracia de la CGT Córdoba adelantan la paritaria 2018: 11% en dos cuotas para los empleados públicos

Pretenden establecer una pauta a la baja para el resto de los gremios.

Al mismo tiempo que el gobierno nacional desplegaba todo un arsenal represivo para aprobar una reforma previsional rechazada abiertamente por los trabajadores y el pueblo en todo el país, el titular del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), José Pihen –legislador del oficialismo provincial y y titular de la CGT Córdoba–, cerraba para los trabajadores del gremio un acuerdo salarial de 11% en dos cuotas para todo el año 2018.

El acuerdo, completamente inconsulto, está incluso un punto por debajo del 12% pautado para salario en el presupuesto provincial 2018, al que el legislador Pihen le puso el voto. Con este acuerdo acelerado, Pihén y el gobernador Juan Schiaretti siguen el camino de Macri –estableciendo una pauta casi idéntica a la miserable actualización de las jubilaciones prevista en la reforma jubilatoria. La burocracia ha puesto a la CGT como garante del pacto fiscal y de los acuerdos de Schiaretti con el macrismo.

Disparan contra las paritarias

El acuerdo establece la pauta salarial de gobierno y de la burocracia de los sindicatos para todos los trabajadores. La decisión apunta directamente a la estratégica paritaria docente, que debe discutirse desde febrero, y que actúa luego como referencia para el resto de los sindicatos.

La burocracia kirchnerista de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) no ha criticado el acuerdo del SEP ni ha rechazado el presupuesto del gobierno –votado por varios legisladores K– que impone estos techos salariales, limitándose a expresar que no cerrará las paritarias “sin los docentes en el aula”. Tampoco dice cuál es el monto a reclamar ni cuál será el plan de lucha para conseguirlo. La indefinición de la conducción de la Lista Celeste pretende establecer desde ya un operativo de desorganización, para hacer pasar la miseria salarial de Schiaretti-Pihen. Pero sabe que enfrenta una base que viene de protagonizar una enorme lucha salarial en el 2017, cuando la firma de un acuerdo a la baja por parte de la conducción gremial generó un amplio rechazo entre la docencia.

El acuerdo también apunta a los trabajadores de salud, que vienen desarrollando una fuerte pelea contra el vaciamiento del sistema sanitario y los despidos, por el pase a planta de los contratados y la recomposición salarial. Pihen nada tiene que perder en los hospitales: hace ya tiempo que el burócrata es repudiado en este sector. Consciente de la situación, el gobierno ha desatado una fuerte persecución sobre el activismo nucleado en varios sindicatos que actúan en paralelo; especialmente sobre la Unión de los Trabajadores de la Salud (UTS), a la cual se le niegan derechos sindicales esenciales como la elección de delegados o el descuento de la cuota de sus afiliados, y cuyos directivos son perseguidos con sanciones arbitrarias.

Quebrar el acuerdo

La burocracia de Pihen y Schiaretti creen anticiparse a un conflicto que es inminente, con la intención abierta de derrotarlo. Pero en lugar de cerrar el conflicto, este acuerdo abre una enorme situación de crisis. Al rechazar masivamente el robo a los jubilados e imponer a la CGT un paro nacional que nunca estuvo dispuesta a hacer, los trabajadores han apuntado al corazón de la política no sólo del gobierno nacional, sino también del propio Schiaretti como su ejecutor provincial. Y con ello también a la de la CGT, con el SEP, la UEPC y toda la burocracia sindical, que para preservar sus acuerdos evitó movilizar a Casa de Gobierno el lunes 18 para no denunciar el pacto del gobernador con la reforma previsional del macrismo.

El acuerdo de Pihén es frágil como el cristal. Ya es repudiado por los trabajadores en los hospitales, escuelas y las reparticiones públicas. Es necesario preparar el rechazo con asambleas, mandatos y pronunciamientos, promoviendo desde ya la lucha para quebrar este acuerdo espurio. En las escuelas hay que empezar a organizar la perspectiva del no inicio el año que viene, para defender el salario, la jubilación y las condiciones de trabajo. Esta tarea no la puede desarrollar una burocracia sindical entregadora que tiene una orientación completamente contraria a los intereses de los trabajadores, por lo que la disputa por una nueva conducción sobrevolará todo el conflicto que se avecina.

Para la Coordinadora Sindical Clasista-Partido Obrero de Córdoba es necesario establecer un planteo de los trabajadores frente al plan de guerra de Macri-Schiaretti-Pihen y toda la burocracia sindical. Planteamos un congreso de bases del movimiento obrero en la provincia, que discuta una salida política de los trabajadores y un plan de lucha contra la agresión de las patronales y sus gobiernos. En esa perspectiva es necesario establecer la más amplia unidad de los trabajadores que vienen luchando, con una coordinación que potencie la iniciativa obrera.

En esta nota:

Compartir

Comentarios