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7 de febrero de 2018

Hospital Posadas: por una asamblea general masiva

El conflicto del Hospital Posadas entró en su tercera semana, luego de la masiva caravana con paro de 24 horas –hacia el Ministerio de Salud– y un imponente corte de la 9 de Julio, del que participaron organizaciones políticas, sociales, sindicales y de Derechos Humanos.

En el ministerio fue recibida una delegación de los médicos de la gremial Cicop, el Sindicato de Trabajadores de la Salud (STS) y un grupo de despedidos. Allí las autoridades se limitaron a “tirar la pelota afuera”, argumentando que el Posadas es un ente descentralizado y que el “problema” de los despidos “debe resolverse en el ámbito de Hospital”, sin interferencia de Salud.

Por otro lado los directivos del Hospital pospusieron sin fecha la reunión pautada con los gremios y tanto STS como Cicop (Seccional Posadas) sufrieron la quita del código de descuento, una medida para estrangular financieramente a los únicos dos gremios que se han puesto al frente de la lucha, contra los despidos y el ajuste a la salud pública.

Organizar el hospital

La ofensiva del gobierno contra el conjunto de los trabajadores del hospital se hace con la complicidad de los sindicatos “paritarios”: ATE y UPCN. Son los que, además de entregar el salario, bloquean los paros, arman listas negras y amedrentan a los trabajadores, para alejarlos de cualquier medida de lucha.

La última asamblea contó con una mayoría abrumadora de los despedidos; el resto de los trabajadores se auto-excluyó de participar, por temor a las represalias, cuando es imperioso profundizar el conflicto: sin una presencia masiva del conjunto del plantel, cualquier resolución caerá en “saco roto”, sin hacer mella a las autoridades.

Sustitucionismo y marketing

Una de las mociones votadas por esa asamblea fue la coordinación de las luchas del momento. Una confluencia, cuando se incrementan los despidos en todo el Estado, es vital, pero no puede ser solo de los despedidos. La coordinación, cuando la inmensa mayoría del hospital no acompaña las medidas de lucha, es una parodia.

Está muy bien la agitación desde afuera y, en general, cualquier  acción que contribuya a sacudir la postración de la masa de los trabajadores. Pero otra cosa es sustituir esa participación con otros “actores”, y peor aún cuando en lugar de poner el acento en superar este déficit se abusa del marketing con fines auto-proclamatorios; eso solo agrava el problema.

La clave del conflicto es transformar la participación de la inmensa mayoría del hospital; mientras éste siga funcionando normalmente las autoridades continuarán con su ataque.

El desafío que tenemos es que las asambleas sean verdaderos órganos de deliberación del conjunto del hospital; debemos trabajar por asambleas masivas, por asambleas de cientos de compañeros que lo que voten lo efectivicen.

La tarea es la discusión cuerpo a cuerpo con cada uno de los trabajadores para hacer del paro nacional estatal del 15 de febrero un gran paro activo.

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