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3 de mayo de 2018 | #1500

Por una nueva dirección en la CTA

Se vienen tres elecciones
Por Corresponsal
Comisión Sindical

La CTA atraviesa la peor de sus crisis desde su creación. Fundada a principios de los ‘90 como una alternativa a la dirección entreguista de la CGT, ha corroborado el fracaso que expresa la idea de un “modelo sindical” de centroizquierda que coexista con la vieja burocracia sindical y ha reproducido rápidamente todos sus métodos.

Esta crisis tiene en las próximas elecciones de la(s) central(es) una de sus mayores manifestaciones: a la división producida en 2010 se ha sumado una nueva escisión, cada una con su llamado a comicios. Es decir, tendremos tres elecciones de CTA sin claridad de qué sindicatos ni qué afiliados participarán de cada una.

En un contexto donde el gobierno nacional y los provinciales profundizan su ofensiva contra la clase obrera, los Yasky, los Micheli y los Godoy no tienen en la mira desenvolver plan de lucha alguno para hacer frente a semejante ataque. Todo el entramado electoral que desenvolverán en los próximos meses tiene un solo y único objetivo concreto: la preservación de sus aparatos (y sus respectivas cajas millonarias) para utilizarlos en función de recomponer los retazos del kirchnerismo y el PJ, en un caso, o del centroizquierda, en otro.

Ocurre que desde sus orígenes, estos sectores jamás pretendieron ser una alternativa independiente para los trabajadores. Más bien, han dado apoyo a variantes patronales ya sea la Alianza, su cooptación a los Consejos Consultivos en época de Duhalde y su acercamiento político al kirchnerismo, el cual fue abandonado definitivamente por el sector de Micheli y Godoy, aliados en ese momento, para apoyar los reclamos de la Sociedad Rural y las patronales agrarias en 2008. Este proceso derivó en una conducción inficionada por el kirchnerismo, que fue ganando terreno dentro de las conducciones burocráticas de los sindicatos de esa central, las cuales estaban constituidas sobre la base de acuerdos políticos con los distintos gobiernos nacionales, provinciales y municipales o con las patronales, como en el caso de la violeta de Wasiejko del Sutna. Esta trayectoria de seguidismo a distintas variantes patronales derivó en el quiebre definitivo de la CTA en 2010 sobre la base de acusaciones cruzadas de fraude entre los dos sectores.

A pesar de estas diferencias, todos estos sectores actuaron desde el ascenso de Macri con una política consciente de quiebre al movimiento de lucha de los trabajadores que sale a enfrentar el plan de guerra de Macri y los gobernadores. En el caso de la Ctera, entregando la lucha docente con medidas de lucha inconducentes, sin planes de lucha y firmando paritarias a la baja. O en el Subte, donde ante un ataque de dimensiones que pretende liquidar a la AGTSyP realizan paros de dos horas en una sola línea a la vez que ni ha generado cosquillas a la patronal.

En el caso de ATE-Nacional, dirigida por Godoy, han dilapidando la fuerza del gran paro nacional con marcha a Plaza de Mayo del 24F de 2016, en el pico de la lucha contra los despidos, evitando darle continuidad con un plan de lucha basado en paros progresivos. Ante la enorme lucha del Inti plantearon “suspender” el paro y la ocupación, ante una inocua mesa de negociación con la patronal. Incluso amparan en sus filas al patotero de ATE Morón, Darío Silva.

Sin embargo, los trabajadores necesitamos un plan de lucha real para enfrentar las paritarias a la baja, para reincorporar a los despidos en el Estado y en la industria, para derrotar la política de tarifazos permanente, para conquistar el aborto legal, seguro y gratuito y para enterrar la reforma laboral y el ataque a los convenios.

Es el camino que nos proponen los trabajadores del Inti, que ocuparon desde el primer día el organismo; los docentes universitarios, que han realizado paros de 48 horas con un altísimo acatamiento nacional; los docentes de Neuquén, que siguen luchando a pesar que Ctera quiso clausurar los conflictos en todo el país; o los obreros azucareros, que con enormes puebladas resisten la embestida patronal contra los cierres y despidos masivos.

Todos estos sectores, como asimismo los mineros de Río Turbio o los fabriqueros de Fanazul, dan cuenta de la enorme predisposición a luchar de los trabajadores. Pero, a cada uno de ellos, la conducción de estas centrales les ofreció un camino de desmoralización: medidas aisladas, sin preparación y sin desenvolver una perspectiva de conjunto. 

El Sutna clasista, los Suteba combativos, Aten Neuquén, AGD-UBA, Adiunt y otras en Conadu Histórica, Ademys, el clasismo de Adosac, los delegados clasistas de UOM Villa, el clasismo de Amsafe Rosario, el reguero de internas clasistas en ATE de todo el país, la CTA Mendoza en manos del clasismo, dan cuenta de un enorme proceso político de superación de las burocracias en la CTA.

Para luchar y ganar necesitamos otra orientación y otra dirección. La unidad de la CTA y de las luchas que desenvuelve partirá de las bases. La Coordinadora Sindical Clasista propone la unidad para luchar de todos estos sectores a partir de un Congreso de delegados con mandato de asambleas de base que establezca un programa frente al ajuste de Macri y los gobernadores, un plan de acción y de lucha para llevarlo adelante, en la perspectiva de un congreso de bases de ese tipo de la CGT, las CTA y todas los sindicatos.

Con este programa intervendremos en todos los procesos electorales, para unir a los trabajadores de la CTA sobre nuevas bases, de acuerdo a las necesidades de cada seccional y localidad para recuperar los sindicatos que integran la central.

Llamamos a las distintas corrientes combativas, antiburocráticas y de izquierda a sumarse a esta perspectiva. 

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