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10 de mayo de 2018 | #1501

Toyota: reforma laboral “a la japonesa”

Por Corresponsal
Agrupación Naranja Mecánica

Ricardo Pignanelli, fiel a su estilo de representante de los intereses patronales, se ha acercado al oficialismo para negociar los términos y la adaptación de la reforma laboral dentro del Smata, modificando según la conveniencia de cada empresa los convenios colectivos de trabajo. Así pasaron las suspensiones masivas en Volkswagen y Ford, el banco de horas en Nissan, etc.

Dentro de Toyota, la implementación de una reforma laboral interna es un hecho cotidiano, a pesar de ser la única automotriz que no tiene problemas de producción ni de ventas, sino que está expandiendo su producción.

Con el incremento de los ritmos, la reducción de los tiempos en las líneas, la empresa japonesa quiere producir miles de camionetas más con los mismos trabajadores, llevándolos a niveles de superexplotación. Este ajuste productivo incrementará el ya explosivo nivel de enfermedades profesionales que sufren los trabajadores.

Al incremento de los ritmos se le suma una innovación en los premios de presentismo. Se necesita un  colchón de tres meses de asistencia perfecta para recién cobrar los premios de producción y presentismo. Este colchón obliga a los trabajadores a ir a trabajar en cualquier condición (leáse enfermos) para no perder el 20% del sueldo que representan los premios.

Pero la compañía nipona necesita aún más precarización: por eso negoció con el Smata los contratos a prueba por dos años (próximamente incorporados al convenio). Esto, teniendo en cuenta que los trabajadores a prueba sufren la presión para trabajar todas las horas extras que requiera la fábrica y, un dato fundamental: con los nuevos ritmos de producción, muchos trabajadores se lesionan antes de llegar a los dos años, por lo que se convierten en trabajadores reciclables ¡sin costos indemnizatorios! (los trabajadores efectivos a raíz de esto quedarán en la mira: siendo más caros, la mayoría lesionados y con más derechos, la patronal buscará sacárselos de encima para quedarse con los eventuales de dos años).

El nuevo cuerpo de delegados recientemente electo en la planta no puede dejar pasar sin respuesta los planes flexibilizadores de la empresa y el Smata: es necesario que se convoquen a asambleas para discutir como enfrentamos en Toyota nuestra propia reforma laboral.

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