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19 de mayo de 2018

Subte: el gobierno y la patronal vienen por más

Hay que frenarlos de una vez por todas.
Por Corresponsal

Las sanciones aplicadas a delegados y activistas que participan en las medidas de acción ya superan las 82. Se le agregan nuevas suspensiones arbitrarias que se aplican en los sectores por supuestas faltas en el servicio. En la línea B, las sanciones alcanzan hasta 29 días de suspensión, y en el taller San José a 34. No son sanciones ajenas al conflicto, son nuevas provocaciones a la AGTSyP, sus delegados y afiliados dentro de una ofensiva general antiobrera.

El jefe de gabinete de Rodríguez Larreta declaró en los medios que el gobierno porteño iniciará causas penales y civiles contra los trabajadores en lucha. Y que la AGTSyP no tiene atribuciones para cuestionar un convenio firmado por la UTA, que es “el gremio que representa a los trabajadores”, aunque no lo cree nadie en el país. Amenazó con descontar los días de paro e incluso con despidos.

 Se impone la pregunta: ¿hasta dónde se los puede dejar avanzar? Un gobierno desorientado y en crisis, que retrocede ante la lucha en otros ámbitos – Rio Turbio – quiere hacer mérito ante el FMI persiguiendo a los gremios que se le resisten. Y es indudable que los trabajadores del subte tienen las condiciones para pararle la mano: es un servicio fundamental en la Ciudad, con un gremio reconocido por los trabajadores que, organizados por sus delegados, puede dar una batalla de largo aliento.

Es evidente que las medidas “de baja intensidad” que se vienen cumpliendo desde hace más de un mes – apertura de molinetes y pequeños paros  – sólo han agrandado a la patronal, que ha impuesto de un saque una rebaja salarial, descuento del sueldo para la UTA, arrebato de la personería y sanciones a discreción. Están poniendo a prueba a una organización con tradición de lucha, como prueba piloto para avanzar contra el movimiento obrero. Defenderla es una causa del conjunto del sindicalismo antiburocrático.

Para ello hay que superar las limitaciones de la conducción del sindicato, que enrolada en la corriente “hay 2019”, frena el despliegue huelguístico con el planteo de “no arriesgar” en la lucha, lo que debe jugarse en las urnas dentro de ¡un año y medio! Mientras tanto, el gobierno pega y los trabajadores retroceden. De todos modos, el margen se estrecha. Si no hay una respuesta fuerte y unificada, las líneas y sectores hartos ya, van a responder a las provocaciones contra sus compañeros. La línea B tiene votado un paro de 24 horas, en el caso de que no se levanten las sanciones aplicadas.

La Naranja del Subte plantea: asamblea general con cese de tareas para resolver el paro general del subte.

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