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2 de julio de 2018

Schiaretti, a la cabeza de la reforma laboral

A propósito del anuncio del nuevo programa de inserción profesional

El gobierno de Juan Schiaretti ha lanzado, con un gran despliegue publicitario, el PIP, Programa de Inserción Profesional. El mismo se destina a las personas que se hayan recibido de carreras universitarias de grado y carreras de pregrado de instituciones de educación superior. Detrás de la zanahoria de la inserción laboral y la búsqueda de experiencia, las empresas o empleadores privados que adhieran al programa podrán explotar mano de obra calificada 4 hs por día a la semana por 7 mil o 6 mil pesos de acuerdo al título. El ´estimulo´ que no llega a la línea de indigencia, solo se cobra si el beneficiario no tiene otro trabajo.

Schiaretti tempranamente adhirió a la reforma laboral que impulsa el gobierno de Macri, así como  ha sido el primero en respaldar el  acuerdo con el FMI. Por eso la reforma laboral avanza en la provincia más allá de las especulaciones en torno de la ley que acaba de ingresar en el Congreso. El ataque al convenio de los lucifuercistas, con el argumento trucho de los costos, es el laboratorio de un ataque más general sobre las conquistas históricas de movimiento obrero cordobés que tiene en la mira a las metalmecánicas, con el precedente del acuerdo Renault Nissan. 

La desvalorización de la fuerza de trabajo que en el proyecto original de la reforma laboral figuraba bajo el mote de  “pasantías formativas” es una práctica ampliamente fomentada por el Ejecutivo cordobés. Los ´programas de estímulo al empleo´ como los nombra Unión por Córdoba cubren prácticamente toda la vida activa de los trabajadores. Programa Primer Paso (jóvenes), Programa Primer Paso aprendiz (jóvenes), Programa de Inserción Profesional (profesionales), programa Por Mí (mujeres jefas de hogar)  y programa PILA (adultos). Todos ellos fuera del convenio colectivo respectivo, todos ellos con un ´estimulo´ miserable que reemplaza los salarios, que además están  fuertemente subsidiados por el gobierno.

El gobierno habilita que las empresas puedan tener el 20% de su plantel bajo este régimen de precarización, un porcentaje que es superior si le sumamos trabajadores que hayan ingresado por alguno de los otros programas de empleos provinciales. Como si esto fuera poco, las patronales se tendrán que hacer cargo solo de una ínfima parte de la ayuda económica.  Una empresa con más de 80 empleados (una metalmecánica como Fiat por ejemplo) abonaría $2.000 mensuales por cada beneficiario. Toda una orientación para beneficiar a los capitalistas, que en el último presupuesto provincial vieron reducir los ingresos brutos y gozan de promociones industriales en energía por sumas millonarias. 
Este golpe a los jóvenes, a los trabajadores,  no podría sostenerse sin el aval de las instituciones educativas. La provincia firmó un convenio de adhesión con más de treinta universidades, cámaras empresarias y colegios profesionales. El primero en la fila fue el rector de la UNC Hugo Juri, de Cambiemos, que junto con el aval del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) y el kirchnerismo están implementando un paquete de reformas en la universidad que apunta a un régimen de créditos. Trayectos, carreras cortas a la medida de las necesidades del mercado. 

Cuando se conocen las cifras del aumento del índice de desempleo en el país, Schiaretti se ufana de contener en sus programas a más 41 mil beneficiarios. El mismo gobierno, que generó una profunda crisis económica y un cuadro recesivo, pretende liquidar conquistas históricas que el movimiento obrero ha logrado con su lucha a lo largo de los últimos cien años. El remplazo de empleados bajo convenio por becarios, pasantes o cualquier otra figura precarizada será un golpe para todo el movimiento. 

Rechazamos este ataque y exigimos el pase a planta de todos los beneficiarios de los programas bajo el mejor convenio de la empresa. Por un salario igual a la canasta familiar.  Ningún despido ni suspensión. Defensa de los convenios colectivos de trabajo. No a la reforma laboral. Que la crisis la paguen los capitalistas.
 

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