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2 de julio de 2018

Alimentación: sin luchar, Daer firma una paritaria de pobreza

La firma del 24% (más un 1,5% de la cláusula de revisión 2017) de incremento salarial para el período que va de mayo de 2018 a abril de 2019 fue presentado por la Comisión Directiva de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación como una ruptura de la pauta salarial que hasta acá venían imponiendo Macri y Triaca al resto de los gremios. Los muchachos de Rodolfo Daer aprovechan los acuerdos miserables firmados por los miembros de la CGT que él dirige para embellecer su propio acuerdo. 

A diferencia de otros años, el gremio de la alimentación no hizo una sola medida de fuerza para incidir en la negociación salarial, ni siquiera los “parazos” de 2 horas de años anteriores. La movilización nacional de la Federación, que era cada vez menor en su convocatoria, esta vez fue reemplazada por una movilización raquítica de la que sólo participó el STIA Buenos Aires. El Congreso de la Federación de fines del año pasado no fue aprovechado como una instancia de debate y preparación de la paritaria (ni siquiera se le dio la palabra a nadie).

Los números reales

El incremento real para el año 2018 es del 18% (11% en mayo, 7% en octubre) que anualizado es infinitamente menor, puesto que de enero a mayo los trabajadores afrontaron la inflación sin incremento salarial alguno. Ese 18% es menos de “la pauta Triaca” para el resto de los gremios, lo que desdice las declaraciones rimbombantes de los directivos de la Federación.

Por otra parte, las patronales alimenticias son las que empujan día a día la inflación hacia arriba: como lo reconoce el propio gobierno -que citó a los popes de la industria alimenticia para reprenderlos-, los alimentos subieron de precio un 13% en los últimos 20 días previos a la paritaria. Es decir que el aumento anualizado que percibirán los trabajadores, los capitalistas se lo adjudicaron en menos de un mes, además de los que se benefician por la exportación.

Ni el más optimista de los analistas prevén una inflación 2018 menor a un 30%: es decir que calculado de mayo a abril el salario real perderá como mínimo un 6%. Es por eso que la Cámara Empresaria se negó rotundamente a firmar la cláusula gatillo, reemplazándola por dos revisiones para enero y marzo de 2019.  El salario neto del trabajador inicial será hasta octubre de 2018 de $16.724 cuando la canasta de pobreza valía antes de la mega-devaluación $17.867. La actualización salarial no llega a sacar de la pobreza a la mayoría del escalafón, y lo peor está por venir.

Adónde vamos

La directiva de la Federación es abiertamente un gremio amigo del gobierno de Macri: en los próximos días, Daer y compañía se reunirán con el FMI para ser parte del acuerdo integral. Son socios del ajuste contra el pueblo, aunque intenten disfrazarse de otra cosa. Por eso mismo llevó adelante una paritaria sin luchar, sin permitir que los trabajadores intervengan en la discusión salarial.  

La necesidad de una nueva dirección para los trabajadores de la alimentación está a la orden del día. El Plenario Nacional de Trabajadores de Lanús marcó un programa y un plan de lucha para sacar a los trabajadores de la parálisis para enfrentar las paritarias de hambre, los despidos, la reforma laboral y el acuerdo con el FMI.
 

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