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4 de julio de 2018

Las low cost son el camino de la precarización y la inseguridad aérea

Rompieron algo más que el piso tarifario
Por Corresponsal

Macri recibió al CEO y a directores de Flybondi el pasado 13 de junio. En esa reunión se cerró el acuerdo para que el Estado eliminara el piso tarifario, pero lo cierto es que, desde enero de 2016, ese piso permanecía congelado y en pesos resultando inocuo en la práctica. 

Frente a Macri, Flybondi puso sobre la mesa otras exigencias:

1)    Recibir de YPF combustible con un 20% de descuento como lo tiene Aerolíneas-Austral o que, en su defecto, la línea de bandera deje de recibir ese beneficio.

2)    Que el Ministerio de Trabajo autorice la conformación de un sindicato de empresas low cost, pasando por arriba de todos los convenios de la actividad. 

3)    Inmediato reemplazo de las normas de seguridad vigentes (RAAC) por las LAR -usadas en algunos países latinoamericanos- que admiten la verificación técnica y el despacho de aeronaves por personal no habilitado y/o por medios electrónicos y a distancia (despacho remoto). Una precarización laboral que configura una degradación sin precedentes de la seguridad operacional. 

En un contexto internacional de guerra comercial, las líneas aéreas vuelven al ciclo de pérdidas, empujadas por el aumento del combustible, principal insumo en los costos operativos de la actividad. 

En nuestro país el derrumbe económico y la devaluación están generando vuelos cada vez más vacíos y deficitarios. En este cuadro, las low cost son la punta de lanza de un ataque masivo contra los trabajadores aeronáuticos. 

Las patronales aéreas "tradicionales" comparten sus objetivos flexibilizadores y antisindicales y Flybondi actúa como vocero de todas ellas. Por eso ni siquiera Aerolíneas protestó por la eliminación del piso tarifario.

Cuarenta y ocho horas antes del masivo paro nacional Flybondi lanzó la formación del nuevo sindicato patronal y fue la única línea que operó. 

También trabajaron ese día los controladores aéreos de la empresa estatal (EANA), valiéndose de la Ley de CFK que instauró la esencialidad del servicio. EANA viene persiguiendo con suspensiones a sus trabajadores por denunciar las fallas sistemáticas en radares y equipos de comunicación, todo ello en nombre de cláusulas de "confidencialidad" usadas para encubrir el deterioro estructural de los instrumentos de control.

Sobrevuela también la posibilidad de la eliminación del régimen jubilatorio anticipado que protege a las tripulaciones de los efectos cancerígenos de la exposición a las radiaciones solares sistemáticas.

Son innumerables los aprietes para incrementar la productividad y los recortes de beneficios en todos los sectores. 

Aerolíneas no ha cumplido con la cláusula gatillo firmada en la paritaria del 17% desde septiembre, que ya ha sido superada por la inflación.

Las burocracias sindicales aeronáuticas son las responsables de esta situación. Sacan comunicados y declaran "Estados de Alerta y Movilización". Ni asambleas, ni plan de lucha alguno para parar esta guerra contra los trabajadores.

No tomaron ninguna iniciativa siquiera para garantizar el cumplimiento del paro nacional dejando a su suerte a los sectores menos organizados. 

APA ni siquiera cumplió el paro de la CTA Yasky que integra, en nombre de la "unidad con los restantes gremios aeronáuticos que no pertenecen a esa central". Unidad para carnerear. 

En el mejor de los casos las burocracias se quejan de la competencia desleal de las low cost que perjudica a Aerolíneas. La defensa de la "línea de bandera" será obra de los trabajadores mismos, asumiendo su control.

Repetimos: los dirigentes no son dueños de nuestros sindicatos. Reclamemos Congresos de Delegados con mandato de asamblea para votar un plan de lucha que se inicie con un paro activo de todos los gremios del sector.

Fuera las low cost y los “cielos abiertos”

Por una única línea de bandera controlada por sus trabajadores.

No a la privatización del control de tráfico aéreo. No a la "esencialidad" antihuelgas. Defensa de las 6 horas.

No a las normas LAR y al despacho centralizado.

No a la rebaja salarial. Reapertura de las paritarias.

Respeto de la cláusula gatillo en ARSA.

Basta de tercerización en los aeropuertos.

Nacionalización del sistema aeroportuario y su funcionamiento bajo control de los trabajadores.

Por un Congreso de Bases de todos los gremios aeronáuticos con mandato de Asambleas para votar un paro activo y plan de lucha.
 

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