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12 de julio de 2018 | #1510

12 de Julio: Jornada nacional de lucha resuelta en Lanús

El clasismo gana la calle y marca un rumbo

Abajo el ajuste y el pacto Macri-FMI
Por Miguel Bravetti

Foto: Sebastián Baracco

En la tarde de hoy, el sindicalismo combativo y la izquierda se movilizan en Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Neuquén, Mar del Plata y otros numerosos puntos del país, en rechazo al pacto Macri-FMI y los despidos, por los reclamos paritarios, en solidaridad con las luchas en curso y por la aprobación del aborto legal, seguro y gratuito.

La jornada de lucha, que había sido resuelta en el Plenario del sindicalismo combativo realizado en Lanús en junio, coloca en alto el reclamo a las centrales de un paro de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo.

El acto central, frente a la Casa Rosada, cuenta con varios oradores, entre ellos los secretarios generales Alejandro Crespo (del Sutna, gremial del neumático-) e Ileana Celotto (AGD-UBA, docentes universitarios); el sindicalismo combativo denuncia el alineamiento de la CGT con el ajuste del gobierno y destaca que la clase obrera puede derrotar estas avanzadas, planteando como perspectiva el congreso de bases de todos los sindicatos y la resolución de un plan de lucha.

El paro general del 25 de junio demostró con claridad el poder de fuego de la clase obrera y su predisposición a enfrentar los planes del macrismo. Sin embargo y tal como alertaba el documento votado en el Plenario de Lanús, “la CGT se vio obligada a llamar a esta medida por la presión creciente de las bases obreras, pero lo hace con el objetivo de descomprimir la bronca popular generalizada”.

Por eso, los piquetes y actos que la izquierda y el clasismo protagonizaron ese día apuntaron a exigir la continuidad “mediante un nuevo paro de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo”. Con este mismo objetivo, cumpliendo con otra de las resoluciones del Plenario, el jueves 12 el Sindicalismo Combativo se movilizará de Congreso a Plaza de Mayo y en varias provincias del interior. Al reclamo de un nuevo paro se agrega el rechazo al pacto Macri-FMI, a los despidos, el reclamo de paritarias, la solidaridad con la luchas en curso y por la aprobación del aborto legal, seguro y gratuito.

De la marcha de Capital participaran el Sutna, la UF Oeste, la AGD que votó el No Inicio de clases luego del receso, Ademys y los Suteba Multicolor, que resolvieron retener tareas en reclamo de los salarios adeudados por María Eugenia Vidal, y la comisión interna de Télam, especialmente invitada a hablar en el acto.

 En Córdoba, la movilización partirá desde el sindicato de Luz y Fuerza, en lucha por su convenio y por una Epec estatal; en Rosario, desde la Bolsa de Comercio, junto a delegados de La Virginia que enfrenta despidos y una intervención de gendarmería; en Neuquén junto a Aten y el SOENC, que reclama la expropiación de cerámica Neuquén; en Tucumán desde la Casa histórica junto a docentes universitario de Adiunt, el Site de Salud y otros; también habrá actos y movilizaciones en Mar del Plata y otras ciudades del interior.  

 Significado

 La oportunidad de la jornada del 12 no podría ser mayor; en lugar de aprovechar el impulso del 25 de junio para redoblar las medidas, la burocracia calcula cómo utilizar el capital “prestado” (usurpado) del paro exitoso para sus propios fines.

Para el bloque de los Gordos y los Independientes, representa la chance de esquivar el prometido Confederal del 22 de agosto y prorrogar hasta 2019 el desgastado triunvirato, sorteando la amenaza de Moyano y de un amplio conglomerado que, además de los camioneros y la Corriente Federal, de Sergio Palazzo, sumó a Antonio Caló de la UOM, a Ricardo Pignanelli del Smata y a los gremios del Movimiento de Acción Sindical Argentino del taxista Omar Viviani. En pocas horas se reunirá el Consejo Directivo y la disputa por los 36 votos está al rojo vivo.

Los defensores de mantener todo como está esgrimen un argumento de peso: “No estamos en condiciones de reformular nada; tenemos un gobierno débil que si le pones una CGT dura enfrente lo tirás a la mierda”. Es una excusa para justificar la parálisis delante de las urgentes reivindicaciones planteadas. El moyanismo promete, en caso de prosperar la maniobra de los Gordos, llevar la disputa al nuevo congreso normalizador que debe reunirse antes de fin de año, o incluso fracturar la central.

Por fuera de la CGT, Moyano, que cuenta con el apoyo de la CTA-Yasky y los movimientos sociales ligados al Vaticano -los pilares de la Multisectorial 21F- tampoco busca llevar la confrontación hasta la derrota del gobierno. Se contenta con denunciar “la entrega de la Patria” ritualmente en los feriados y presionar por “una concertación económica y social” para evitar un desmadre de la crisis. Le temen a las consecuencias sociales convulsivas del pacto con el FMI y trabajan por apuntalar el recambio electoral en 2019.

La M21F, que se expande territorialmente tiene una fuerte injerencia de los obispos locales, siguiendo el modelo del “Diálogo Argentino” que diseñó Jorge Bergoglio luego de la crisis de 2001.

Programa y plan de acción

Mientras Macri acaba de acordar con la mesa chica de los radicales impulsar un compromiso con los gobernadores del PJ para avanzar en un ajuste draconiano, la burocracia sindical reafirma su función de dique de contención del movimiento obrero.

A la luz de esto, el plenario de Lanús cobra un relieve cada vez mayor. Tanto por su programa -que combina reivindicaciones urgentes con medidas de fondo, que representan una salida anticapitalista a la crisis en desarrollo- como por su plan de movilización, que continuará con la organización de nuevos plenarios regionales y provinciales. Se trata de un gran reagrupamiento de fuerzas de cara a los choques y reacciones que la ofensiva de un gobierno en crisis seguramente provocará.
 

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