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9 de agosto de 2018

El misterio del viaje de la conducción gremial del subte al Vaticano

Último capítulo.
Por S. V.

Finalmente, la novela de misterio que significó la visita al Papa del secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Roberto Pianelli, y su adjunto, Néstor Segovia, tuvo su desenlace. 
No sin fuertes contradicciones. Porque mientras Segovia declaraba que fue una visita espiritual, donde buscó consuelo para su ánimo, afectado por persecuciones de todo tipo, Pianelli reveló, en cambio, que se trató de una entrevista política, en los términos que detalladamente anticipó Ámbito Financiero. En una reunión de delegados relató que conversaron sobre política nacional, América Latina, la situación del subte y, en particular, sobre el destino del gobierno Macri. Afecto al golpe de efecto, dijo a los delegados ser un ateo que jamás soñó con reunirse con el Papa –sí en cambio con Fidel Castro– pero que, tratándose de una figura política de primera línea, el propósito central fue salir del aislamiento que tiene hoy el conflicto del subte. 

Sostener que la Iglesia puede sacar del empantanamiento este conflicto es, además de una utopía, un intento de desviar la atención del verdadero motivo del mismo. La política de la dirección kirchnerista de Pianelli y Segovia, ha frenado casi medio año el potencial de movilización de un sindicato de tradición combativa, que está recibiendo un ataque feroz de parte del gobierno macrista. La reducción salarial, la represión policial, el centenar de sanciones y juicios de desafuero, el bloqueo de los aportes al sindicato, el arrebato de la personería gremial y la amenaza de ilegalización a la AGTSyP, han sido respondidos con medidas simbólicas e inefectivas, que sólo han provocado más sanciones y más juicios.

No es cierto que el subte esté solo. Esta conducción se niega a convertir la lucha del subte en una convocatoria a un congreso de base de gremios combativos –propuesta de la Naranja del Subte– para desafiar con un plan huelguístico el acuerdo siniestro con el FMI. Una acción nada utópica y perfectamente posible, dado que las direcciones de los gremios de la Capital como UTE, ATE, Sitraju, CTEP, son del mismo palo que la conducción de la AGTSyP y conforman la “Coordinadora Sindical” de CABA. Todos en disputa con los techos salariales de Rodríguez Larreta y con la lucha de Télam como ejemplo a seguir. Pero no existe esa voluntad política. En este punto, Roma no viene al caso.

Siguiendo este hilo político –cómo enfrentamos al gobierno – lo que sí explica la visita de los “metrodelegados” al Vaticano es la identificación con el papel del pontífice argentino, como ´gran articulador´ del proyecto de frente que va desde la derecha del PJ y los gobernadores, hasta el FpV, el moyanismo, la CTA, la Corriente Federal y los piqueteros de San Cayetano. Y, justamente, la línea de este bloque (llámese 21F o #hay 2019) que no excluye a CFK, consiste en frenar las luchas en curso –o mejor, seguir frenándolas– con la promesa de tomar la revancha en octubre de 2019. Funciona así como un factor de contención de la rebelión social que corresponde frente a la aplicación salvaje del ajuste. Y muy especialmente, de la gigantesca sublevación del movimiento de la mujer y su lucha por la legalización del aborto. 

El velo de las amañadas explicaciones sobre el misterioso viaje, se cayó del todo cuando la Agrupacion Naranja propuso al plenario de delegados que la AGTSyP se pronunciara por la adhesión a la marcha del 8A y al apoyo al proyecto de aborto legal, seguro y gratuito. La mesa de conducción planteó que no podían tomar una resolución que pertenece por entero a las compañeras de la Secretaría de Género. ¡Bingo! El resultado práctico de la entrevista con su Santidad se materializó: con el aborto no se jode. Es que el vínculo con lo peor de la reacción clerical encubridora de pedófilos y opresora de la mujer y la juventud no es gratuito. Como remate se sabía en esas horas que la CTA –cuya conducción integran ambos dirigentes– convocó a la marcha del 7A de San Cayetano, casi la contrapartida clerical del 8A, un día antes de la batalla decisiva contra los partidarios del aborto clandestino que tienen a Bergoglio por capitán. En lugar de un plan huelguístico, de gremios unificados por el salario, contra los despidos y por la legalización del aborto, una procesión de fuerte contenido clerical, por el reparto “más justo” de la miseria. 


Entonces empieza a cerrar todo.

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