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13 de septiembre de 2018 | #1519

Elecciones en la CTA-Yasky: avance del clasismo

En un escueto comunicado, la CTA de los Trabajadores anunció que la Lista 10 (oficialista) había ganado nacionalmente por el 89% de los votos, contra un 8% de la clasista Lista 6 Multicolor. Se trató de un verdadero “fraude patriótico”.

La burocracia armó una ingeniería electoral fraudulenta, manipulando los padrones y concentrando varias seccionales en regiones que disolvieran a los distritos dirigidos por la Multicolor, buscando que no pudiera conquistar minorías y congresales. Hubo padrones inflados y compañeros históricos de la Multicolor que, incluso siendo candidatos, no pudieron votar porque no figuraban en el padrón. Nunca se conocieron ni los circuitos de votación ni los padrones por mesa; se entregaron tardíamente las credenciales de los fiscales; los votantes multis debieron movilizarse decenas de kilómetros desde sus lugares de trabajo hasta la urna asignada; la masa de los afiliados desconocían el lugar donde debían votar y se crearon mesas nuevas el mismo día de la elección con padrón “a la carta” para la Lista 10. Un escándalo.

La votación

En estas condiciones, los únicos resultados válidos son los que la Multicolor pudo controlar.

La primera constatación es que fue una votación ultraminoritaria: donde la oposición pudo verificar, el promedio de asistentes no superó el 20%. Obviamente, en los lugares que no se pudieron fiscalizar “votó” el 98 por ciento del padrón.

Los resultados

La Multicolor se presentó en la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Santa Fe, Mendoza, Córdoba y Tucumán.

En Buenos Aires, la Multicolor hizo una importante elección.

En La Matanza, basada en el combativo Suteba local, la lista sacó el 31,5%, ingresando a la comisión directiva por minoría (con Juan Romero, dirigente del Suteba) y obteniendo una decena de congresales, entre ellos Romina Del Plá. Los 350 fiscales multicolores (250 de ellos aportados por Tribuna Docente) redujeron al mínimo el nivel de fraude. Es la elección más importante alcanzada en la seccional local de la central y fue un duro golpe para la burocracia baradelista.

En la regional San Isidro, que incluye a Tigre (sede del Suteba Multicolor de ese distrito), Vicente López y San Fernando, la Lista 6 Multicolor también conquistó la minoría, superando el 20%.

En Ensenada, sede del combativo Suteba regional, la Multicolor venció a la burocracia en las mesas docentes y en el total del municipio obtuvo el 41%.

En San Martín, la burocracia se adjudicó el 72%. La Lista 6 Multicolor de unidad sacó el 14,5%, en tanto que la lista divisionista del PTS tuvo el 12,5%. De no haber existido esta política faccional del PTS se hubiera alcanzado la minoría.

En Madariaga, distrito del Suteba Multicolor recuperado, incluso con mesas con afiliados directos del PJ local la Multicolor obtuvo casi el 40%.

En Escobar, en las mesas docentes, la Multi tuvo sólo 10 votos menos que la burocracia baradelista (no se ganó por la defección de la agrupación Almafuerte), y el 40% en el conjunto del elección del distrito.

En los demás distritos del conurbano, la Lista 6 Multicolor estuvo en promedios del 15/18%, y en muchas mesas docentes trepa a cerca del 35%.

Tribuna Docente fue un pilar de esta lucha, aportando más de 800 fiscales en toda la provincia.

En Río Negro, el oficialismo dice que la Multicolor sacó un 17%, pero en las mesas docentes (Unter) ese promedio ascendía al 30. En Bariloche, el centro de la intervención de la dirección Celeste, la Lista 6 obtuvo el 25%; 40% en Cipolletti y el 50% en Conesa.

En Mendoza, enfrentando a la Celeste y a la inmensa mayoría de la dirección opositora del Sute, la Multicolor conquistó la minoría de la seccional Luján de Cuyo, y realizó una muy buena votación en la seccional de Las Heras.

En la Ciudad de Buenos Aires, en el Subte, centro de uno de las principales batallas -en este caso contra el pianellismo- la Lista 6 sacó el 25%, y ganó la combativa Línea B con el 60%.

Abstenciones y faccionalismo

El PTS estuvo prácticamente ausente en todos lados, y dividió las listas en la seccional de San Martín del conurbano bonaerense y en Tucumán -en ambos casos perdiendo a manos de la lista puesta en pie por la Coordinadora Sindical Clasista-PO.

Todas las corrientes que integran el Colectivo Rompiendo Cadenas, estatales y docentes, adoptaron una postura abstencionista. En Mendoza y en San Martín no se delimitaron de la burocracia yaskysta, pero sí llamaron a no votar a la Multicolor. El PCR, integrado al oficialismo de la CTA-A de “Cachorro” Godoy también pasó de largo.

Conclusión

La elección de la CTA-T cerró el ciclo de descomposición de la vieja central, hoy dividida en tres facciones.

La elección del clasismo mostró su progreso ante una burocracia sindical que hoy juega un papel clave en la contención de las luchas obreras, carnereando la gran huelga docente universitaria, dejando pasar miles de despidos en el Estado sin un plan de lucha, que congelen la paritaria docente en la provincia de Buenos Aires, o firmando un acta que entrega el derecho de huelga en el subte.

Apoyados en esas conquistas, reforzaremos la lucha por recuperar nuestros gremios y organizar un congreso de delegados mandatados por la base de todos los sindicatos, que desenvuelva un plan de lucha hasta la huelga general para derrotar el plan de guerra de Macri, el FMI y los gobernadores.
 

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