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8 de octubre de 2018

La burocracia va a misa

Por un congreso de delegados con mandato de todo los sindicatos de la CTA para llevar a la victoria las luchas de los docentes y del astillero.

Tras haber colocado el destino de los docentes en manos de la Pastoral Social, el mismo día que Vidal cerró por decreto la paritaria docente de la provincia de Buenos Aires en un 19 por ciento, Roberto Baradel, secretario general del Suteba, participó de una misa en la Catedral de La Plata, oficiada por Víctor Manuel “Tucho” Fernández.

Junto a Baradel estuvo otro que propició la “mediación” del clero, en este caso, en la lucha de los combativos trabajadores del Astillero Río Santiago, el secretario general de ATE provincia, Oscar de Isasi. Siguiendo el refrán de “Dios los cría y ellos se juntan”, también estuvo Carlos Quintana, de UPCN, colaborador directo del gobierno en el armado de los listados de despidos del Estado provincial. El espectro de burócratas presentes incluyó, además, a un amplio arco de representantes de los gremios de la salud, bancarios, textiles, camioneros, ferroviarios, telégrafos, estatales, transporte, gastronómicos y metalúrgicos, entre otros. También participaron Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, y Gildo Onorato, de la CTEP. La celebración de la misa fue pedida por los movimientos sociales vaticanos y por los burócratas sindicales.

En su crónica de la ceremonia, el diario La Nación pone de manifiesto que el arzobispo de La Plata “es quien hace 15 días medió para desactivar el conflicto de Astilleros Río Santiago” (7/10). Por su parte, Clarín expone sin cortapisas el núcleo de esa colaboración: “La gobernadora –dice– acaba de reunirse con los obispos de casi todas las diócesis bonaerenses. Acordaron avanzar en programas de contención social con Cáritas. Fernández estaba entre la comitiva. Se devuelven gestos con la Gobernación: Vidal militó contra la legalización del aborto, incluso desde la misma Catedral, y alineó en ello al gabinete. Fue después de su visita al Vaticano para hablar con el Papa Francisco” (7/10). El arzobispo platense no esconde sus simpatías por Vidal. “Con la gobernadora hay buen diálogo, la veo realista y sabe reconocer los problemas. Al gobierno nacional no creo que le interese conversar con nosotros” (La Nación, ídem).

“No todo se puede ya”

Mientras el gobierno de Macri y Vidal avanza ya con ajustes, despidos, salarios a la baja, vaciamientos de fábricas y reparticiones, tarifazos y devaluaciones, el cura de La Plata ponderó en su misa que “no todo se puede ya”. Fue un sermón destinado a encorsetar el conflicto creciente en la provincia. Planteó que siempre es mejor “buscar un punto de encuentro que pelear”, y que “la guerra social siempre daña a los más débiles”.

Todo este operativo antiobrero se despliega en medio de la furia de los trabajadores de la educación, luego de conocer el decreto antiparitario de Vidal, que “eleva” el salario de un maestro de grado con la máxima antigüedad posible (24 años o más) a $19.942, es decir, 274 pesos por debajo de la línea de pobreza. ¿El arzobispo y Baradel considerarán a esta miseria “un punto de encuentro” como para dejar de pelear?

Ni Baradel ni el Frente Gremial Docente Bonaerense, ni Isasi, tienen mandato alguno –ni terrenal ni celestial– para dejar pasar un año entero sin paritarias, ni para orar ante el ajuste de Vidal, ni mucho menos para esconderse debajo de las sotanas.

Por un congreso provincial de delegados con mandato de todos los sindicatos de las CTA

Las reuniones de delegados de Suteba de la semana pasada –semi clandestinas y de aparato– arrojaron, sin embargo, un contundente mandato: paros de 48-72 horas con continuidad, lo que plantea paros ascendentes hasta la huelga general. Este clima obligó a Baradel a convocar al paro de 48 horas de este lunes y martes.

Sin embargo, para triunfar, la dirección de la lucha no puede estar en manos de la dirección que se arrodilla ante Vidal y la Pastoral Social.

Por eso, los Suteba multicolores preparan un plenario provincial de delegados con mandato para profundizar y dar continuidad a la lucha.

Promovemos un Congreso de delegados con mandato de toda la CTA que ponga en marcha esta perspectiva, para derrotar el ajuste e imponer el juicio político a Vidal. 

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