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18 de octubre de 2018

Aeronáuticos: detrás de la ´revolución de los aviones´

El gobierno otorga centenares de nuevas rutas a las low cost, profundizando la precarización y la inseguridad en los viajes.
Por Corresponsal
Agrupación La Pista

Tras la reciente audiencia pública de otorgamiento de rutas aéreas nacionales e internacionales, la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac) va a superar las mil autorizaciones a las Low Cost, llevando al paroxismo el desembarco de toda clase de aventureros  que en algunos casos son grupos especulativos –sin aviones ni trayectoria– que se quedan con las rutas para después revenderlas como otro "activo financiero".

Se trata de negocios privados de la familia presidencial o de sus ex vicejefes de Gabinete Gustavo Lopetegui (Ceo de LAN) y Mario Quintana (dueño de Farmacity y socio de Flybondi), ahora investigados por apropiación indebida de hangares de Aerolíneas en Aeroparque para  beneficio de Flybondi y de Avianca, esta asociada al grupo Macri.

Un poco de historia

La corrupción macrista sigue la saga iniciada por Carlos Saúl Menem y su funcionario José Roberto Dromi, cuando Iberia compraba Aerolíneas con bonos basura de la deuda argentina   aceptados a su valor nominal o vendiendo parte de la flota. Años de vaciamiento llevaron a Aerolíneas al colapso, generando enormes luchas de los trabajadores aeronáuticos, únicos garantes de la defensa de la línea de bandera.

A su turno, los K cumplieron el sueño menemista de "abrir los cielos" a LAN, vulnerando la legislación vigente, todo facilitado por coimas que llevaron al procesamiento de Ricardo Jaime y a pagar millonarias multas a LAN en Estados Unidos.

Luego, la estatización kirchnerista de Aerolíneas, votada en el parlamento como compra sin precio, fue sólo un salvoconducto para que los vaciadores huyeran con las acciones, luego vendidas a  fondos buitre que hoy reclaman en el CIADI sumas millonarias.

La gestión K de Aerolíneas, convertida en caja negra de La Cámpora, combinó despilfarro en gerencias con vaciamiento en los talleres y (otra vez Jaime) el pago de sobreprecios en la compra de más de 20 Embraer a Lula. La incorporación a Sky Team inició la pérdida de los destinos internacionales en beneficio de los "socios" que hoy profundiza el ministro de Transporte macrista, Guillermo Dietrich. En 2011, CFK lanzó un ataque furioso a los aeronáuticos, acusándolos de sabotear la empresa, y de ganar salarios privilegiados, acompañada alegremente por la gremial APA en este triste propósito. Consecuencia de ello fueron los despidos de activistas opositores a las conducciones de APA y APTA.

Lo que se viene: entrega, precarización e inseguridad

La "revolución de los aviones" no es otra cosa que la entrega del negocio aerocomercial a los pesos pesado del mercado mundial. Este mes comienza a operar Norwegian, tercera low cost de Europa, que ya reclama reducción de impuestos, flexibilidad laboral y obras de infraestructura aeroportuaria a cargo del Estado. El poder de Norwegian en una guerra de precios ya declarada, puede llevar a la quiebra a Aerolíneas o absorberla mediante su privatización. Ryanair, la low cost más grande,  aún espera que el gobierno cumpla sus promesas de eliminar completamente el piso tarifario, pero fundamentalmente que elimine toda restricción a la flexibilidad laboral, con sindicatos por empresa y la eliminación de las normas que garantizan la seguridad en las operaciones aéreas.

Los trabajadores denuncian que Flybondi viola permanentemente las  normas de seguridad; la empresa dejó a miles de pasajeros varados por cancelaciones y generó varios incidentes que pudieron transformarse en tragedia.

El deterioro de la seguridad aérea en función de una superexplotación de los trabajadores no se da sólo en las líneas aéreas. En el aeropuerto de Ezeiza murió infartado en diciembre un inspector de Migraciones hacinado en un cubículo sin aire acondicionado, por falta de atención médica, tubos sin oxígeno y desfibrilador sin batería. En Aeroparque recientemente un tractorista de rampa perdió un pie manejando un vehículo en pésimo estado y bajo una constante presión patronal para incrementar su rendimiento. En la Empresa Argentina de Navegación Aérea (Eana), los controladores de tráfico aéreo vienen denunciando el deterioro y obsolescencia de los instrumentos de control, lo que sumado a la extensión de la jornada de 6 a 8 horas en Ezeiza y el incremento de los vuelos, prepara un escenario peligroso. Hay persecuciones para imponer la esencialidad antihuelga y las cláusulas de confidencialidad son utilizadas para que no trasciendan las fallas y la precarización creciente del servicio.

El aeropuerto de El Palomar fue habilitado irregularmente, ya que no cuenta con una pista que drene el agua durante una tormenta ni se puede operar con instrumentos en caso de niebla. Continúa funcionando, a pesar de los recursos legales y movilizaciones realizadas por los vecinos.

El objetivo de hacer de Aerolíneas otra Low Cost es prueba piloto de la reforma laboral. El macrismo anuncia  que piensa modificar el Código Aeronáutico por Ley para adaptarlo a las "nuevas condiciones del mercado aerocomercial" imponiendo las normas de seguridad LAR, ultraflexibles, vigentes en algunos países de América Latina en reemplazo de las RAAC que hoy garantizan la seguridad de los vuelos.

La salida está en nuestras manos

La gravedad de la situación contrasta con la pasividad de las conducciones de los 10 gremios aeronáuticos. El reciente Plenario de Delegados de los Sindicatos Aeronáuticos Unidos, fue una puesta en escena en la que los delegados tenían vedado el uso de la palabra. Los secretarios generales se limitaron a pedir cambios al macrismo en su política aerocomercial. Ni paro, ni plan de lucha alguno, cuando la patronal de Aerolíneas se niega a discutir un aumento salarial en la paritaria ya vencida, presionando para que acepten entregar los convenios.

Contrasta con la bronca generalizada entre los trabajadores que increparon al nuevo presidente de Aerolineas, Malvido, cuando se presentó en los sectores , luego de  plantear  la destrucción los convenios colectivos. Tratan de arrasar conquistas históricas arrancadas por los aeronáuticos luego de importantes luchas. Es necesario transformar la bronca en acción. Reclamando Asambleas Generales para votar un paro de 24 horas con movilización al ex Ministerio de Transporte, como parte de un plan de lucha sostenido sin el cual no hay perspectiva posible.

Están en juego la soberanía sobre nuestros cielos, la desaparición o privatización de Aerolineas, las condiciones de trabajo y salario de los aeronáuticos y también la seguridad de la aviación civil.

Se trata de un ataque estratégico que sólo puede resolverse con la nacionalización integral del sistema aéreo y aeroportuario, con una sola línea estatal de cabotaje que garantice la conectividad del país, bajo control de representantes electos por los trabajadores. Con suministro de combustible al costo de producción de YPF. Eliminando en los aeropuertos el lucro astronómico de Eurnekian, con miles de trabajadores tercerizados, lo que permitió a su grupo empresario transformarse en multinacional aeroportuaria gracias a la privatización menemista mantenida por todos los gobiernos.

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