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19 de octubre de 2018

Metalúrgica Tandil: hay que volver a tomar la fábrica

Renault cerró la planta.
Por Corresponsal

Una masiva movilización de más de 5000 personas recorrió el martes la ciudad de Tandil y culminó en el municipio para reclamar la continuidad de la actividad de la fábrica que Renault dueña del 98% de las acciones, resolvió cerrar. Los trabajadores habían tomado la planta el viernes anterior al ser informados que un “plan de suspensiones” se transforma en el despido de todos.

El mismo día de la marcha, en una reunión de las partes en el Ministerio de Trabajo, Renault mantuvo su decisión y la provincia dictó la conciliación obligatoria. Era lo que venía reclamando la burocracia de la UOM por medio de Abel Furlán, dirigente del gremio de Antonio Caló, y diputado nacional. Con el argumento de acatar la conciliación para abrir una negociación, la burocracia impuso el levantamiento de la toma. Sin embargo, hasta el momento los únicos que han “retrotraído las acciones”, condición de la conciliación, son los trabajadores que siguen afuera de la planta.

Metalúrgica Tandil fue fundada en 1948 y llegó a tener mas de 2000 trabajadores. Fabrica principalmente autopartes, pero puede hacer también piezas de fundición para la industria ferroviaria y petrolera. En los últimos años Renault se dedicó a vaciarla, y ahora pretende cerrarla definitivamente. A fines del año pasado el proceso de vaciamiento pegó un salto con el retiro voluntario de 80 trabajadores, casi la mitad de la dotación. En septiembre de 2018 la empresa anunció la suspensión de todos los trabajadores por el mes de octubre, con la anuencia del sindicato (la UOM). Sin embargo, a mitad de mes resolvió el cierre dejando en la calle a 160 familias entre personal de planta y contratados. Se estima que más de 40 empresas de la ciudad tienen a Metalúrgica Tandil como cliente principal. El cierre conmocionó a la ciudad por el presente y la historia de esta fábrica.

La burocracia se dedicó a dejar pasar cada una de las maniobras de la patronal que conducían con toda evidencia al cierre. No sólo dejó correr los retiros voluntarios y luego las suspensiones. En 2014 murieron tres trabajadores al explotar un horno. Un crimen laboral resultado de la falta de inversiones y la reducción de personal. Sin embargo, la burocracia –la misma que está al frente de la seccional en la actualidad-  quebró junto al municipio y la patronal la lucha que desató este crimen, chantajeando a los trabajadores con el supuesto riesgo en que se ponía la continuidad de la fuente laboral si se reclamaba justicia y mejoras en la seguridad.

Por su parte, el intendente Miguel Lunghi (UCR-Cambiemos) se especializa en salvarle las papas a empresas que cierran o despiden, como fue el caso de Cinpal, otra empresa metalúrgica vaciada por sus dueños brasileños. El día de la marcha la burocracia lo increpó ante el municipio por su “pasividad” ante el crimen del horno, cuando ella misma fue una pieza clave para desarticular esa lucha, y a renglón seguido lo convirtió en garante de la continuidad laboral.

Los trabajadores ahora acampan en la puerta para impedir que la patronal se lleve maquinarias e insumos. La burocracia ha abierto una infundada expectativa en la negociación en el marco de la conciliación obligatoria. La patronal y el gobierno se dieron la política del desgaste, cuyo primer paso era evitar la toma. En 15 días culmina el plazo de conciliación. Una política para ganar tiene

que partir de mantener una gran agitación sobre la ciudad, y preparar las condiciones para reingresar a la planta. El apoyo popular es un hecho demostrado. Las organizaciones de trabajadores y estudiantiles deben sumarse activamente y hacer de Metalúrgica Tandil un centro de organización y agitación en la ciudad. Los trabajadores deben confiar en sus propias fuerzas, organizados en Asamblea que discuta y tome todas las resoluciones.

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