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12 de noviembre de 2018

Bancarios: un acuerdo devaluado

Por Corresponsal
Tribuna bancaria

Lo que parecía una negociación con rispideces y de largo plazo entre las cámaras y la Asociación Bancaria culminó rápidamente este 5 de noviembre al anunciarse el acuerdo con las cámaras de un incremento, no acumulativo y no retroactivo, del 12% sobre el salario de diciembre 2017, a cuenta de la inflación 2018. Y de una reunión nuevamente a mediados de diciembre. 

La suma final, atendiendo a lo no acumulativo del aumento, contempla los ajustes realizados a cuenta gotas de los meses de abril, Junio, julio, agosto y septiembre. Repasando, el acuerdo paritario, firmado el 28 de abril, fue de un 15% en tres tramos. Luego se acordó un 5% por julio, 4% por agosto y un 4% por septiembre lo que consolidó un 28%. Con esta nueva “actualización” estamos aún con un salario 6 puntos por debajo de la inflación en un contexto devaluatorio. Se reitera, como ya venimos advirtiendo, la intención de incorporar al cálculo el bono por el día del bancario y otros bonos ya conquistados, que son sumas que no componen la paritaria. Resulta insólito el uso de las matemáticas en un sentido tan autocomplaciente. 

La Bancaria alardea de un aumento del 40% cuando la inflación está superando el 46% anual, y alude al contexto crítico en el cual se desarrolla esta negociación, obviando por supuesto, que fue la propia dirección del sindicato la que no respaldó la lucha por la paritaria con las medidas necesarias para defender el salario de las y los trabajadores bancarios.

Las últimas negociaciones paritarias, que no tuvieron que ver con ajustes por cláusulas gatillos como el año pasado, fueron a puertas cerradas y de espalda a los trabajadores. Este método, que no se apoya en la deliberación de los trabajadores y los métodos de lucha de la clase obrera, subordina las paritarias únicamente a la aceptación de concesiones a las patronales, dejando de lado problemáticas y luchas de los trabajadores tales como la creciente tercerización, los despidos encubiertos y la confiscación de la caja del Banco Provincia.

Por otro lado, la dirección del sindicato es tributaria de una política de “hay 2019”, cuyo llamado incluye la desmovilización del conjunto de los trabajadores para que soporten el ajuste que hoy descargan sobre ellos Macri, el FMI, los gobernadores y la oposición cómplice, para presentarse como alternativa electoral en el marco de un armado pejotista. Esta oposición también patronal es hoy cómplice del ajuste desde el Congreso, votándole a Macri todas las leyes del ajuste, y se postula como garante de la “gobernabilidad” de cara a los acreedores externos, más allá de cualquier discurso combativo que promuevan para contener a los trabajadores que viven día a día el detrimento de sus condiciones de vida y laborales. 

En resumen, así como Sergio Palazzo (secretario general de La Bancaria) desplazó las luchas del Bapro y el Nación, después del acatamiento a una conciliación obligatoria, aludiendo a la fuerza del oficialismo, pasando por alto cualquier instancia de deliberación dentro del gremio, consideró que con una misa y un rearmado electoral del PJ de cara al 2019 estamos hechos.

Por otro lado, cabe señalar que el aumento es irrisorio en relación a las ganancias que obtienen los bancos. Por semana reciben un 70% de interés por colocación de Leliq (letras de liquidez) en el BCRA, lo cual refuerza que el carácter de estos aumentos a cuenta gotas no son más que una concesión patronal a la dirección del sindicato para descomprimir el estado de movilización y no ir por otras reivindicaciones.

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