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14 de noviembre de 2018

Sobre APP y cómo enfrentamos la precarización laboral

Un grupo de trabajadores de Rappi se presentó en la Secretaría de Trabajo para iniciar el trámite de inscripción simple de la Asociación de Personal de Plataformas (APP). Como lo reflejaron diversos medios, se trata de una novedad en el mundo gremial porque sería el primer sindicato en América que nuclea a trabajadores precarizados que trabajan para aplicaciones como la mencionada Rappi y otras como Glovo y Uber.

La presentación puso con fuerza el debate sobre las condiciones de precarización laboral que sufren los trabajadores de las plataformas y también sobre la farsa de la “economía colaborativa” con la cual las empresas contratan sin relación laboral alguna, como autónomos independientes bajo la promesa de “ser tu propio jefe” pero atados a las condiciones arbitrarias que imponen las patronales.

Roger Rojas, el secretario provisorio de APP, señala que la idea de formar el sindicato nació a partir de la medida de fuerza que tomaron los trabajadores de Rappi a mediados de julio de este año (La Nación, 10/10). La necesidad de organizarse se hizo evidente ante un panorama de inestabilidad y precarización incesante. La falta de reconocimiento de la relación laboral por parte de las empresas es una preocupación fundamental, porque de esta forma libran a su propia suerte a los miles de trabajadores que circulan por las calles. Sin ninguna clase de seguro de vida, por accidente o por robo. En la entrevista citada, Rojas reconoce que el trabajo "independiente" o "colaborativo" vía plataforma encubre en realidad una forma de empleo precario a gran escala.

En su comunicado, APP afirma que “... los trabajadores vemos en la creación del sindicato “APP” una forma de darle mayor legitimidad a nuestros reclamos en busca de mejoras. Estas empresas deciden las tarifas, las comisiones y nos obligan a tributar por las operaciones comerciales por las que ellos son responsables. Trabajamos sin seguro de riesgos, sin salario fijo. Nosotros firmamos ´términos y condiciones´ que cambian hasta una vez por mes. Las aplicaciones nos venden los uniformes y las cajas con las que hacemos publicidad en la calle. Pueden bloquearnos y controlarnos cuando quieren, el ingreso es seguro pero la amenaza del bloqueo está presente todo el tiempo”.

La denuncia es correcta: la tecnología es usada por la patronal para precarizar las condiciones de trabajo. El gremio de la mensajería se encuentra frente a una prueba en escala de la reforma laboral. Sin embargo, hasta ahora, los impulsores de APP no han presentado un programa, más allá de esta declaración genérica y del reclamo puntual de que sean las patronales las que carguen con el pago del monotributo pasando por alto que existe un convenio que rige la actividad y establece la relación de dependencia.

Actualmente, existe un sindicato que encuadra a los trabajadores de esta rama de la producción –la Asociación Sindical de Motociclistas y Mensajeros, ASiMM, enrolado en la CGT– y un convenio colectivo de trabajo que la regula. Sin embargo, éste solamente nuclea a los trabajadores de PedidosYa, la única de las plataformas que reconoce formalmente la relación de dependencia. Al mismo tiempo, el convenio es violado sistemáticamente por la empresa sin que ASiMM diga una palabra.

La burocracia de ASiMM puso el grito en el cielo al conocerse la presentación de APP, al que calificaron como “un intento de sindicato a medida de los patrones" (Mundo Gremial, 19/10).

Un dato llamativo: Juan Manuel Ottaviano, quien se presenta como abogado del naciente sindicato, integra el estudio jurídico de Carlos Tomada. El ex ministro de Trabajo durante los gobiernos K fue quien le otorgó la personería gremial a ASIMM en 2008, desconociendo la trayectoria del combativo SIMECA (el sindicato de mensajeros nacido siete años antes, en pleno Argentinazo, enrolado en la CTA).

Ni Glovers, ni Ridders, ni Rappitenderos… ¡trabajadores!

Bajo el cuento de "ser tu propio jefe", "manejar tus tiempos" o ser parte de una "economía colaborativa", estas empresas engrosan su masa de cadetes sin contrato laboral, pagando cada uno su monotributo o directamente en negro. Las plataformas se cuidan de no llamarlos “trabajadores” y utilizan términos como “colaboradores”, o crean su propia jerga (Glovers, Ridders, Rappitenderos). El reclamo fundamental parte de esa base: "no somos colaboradores, sino trabajadores" y por lo tanto tienen derecho a un contrato laboral y todos los derechos que eso significa.

La novedad de estas empresas consiste en la modalidad de fichar la entrada y salida (vía celular), pero de ningún modo invalida la vigencia de un convenio de trabajo y de un sindicato que tiene la obligación de hacerlo valer para el conjunto del gremio. Frente a este intento de dar una vuelta más de tuerca a la precarización laboral se hace urgente la necesidad de unir a los trabajadores en blanco (PedidosYa) y en negro (Rappi y Glovo), y a todos los trabajadores de mensajería, sean de aplicación o no.  

Es preciso promover un proceso de organización y unidad de todos los trabajadores de reparto para defender el cumplimiento del convenio, exigir el reconocimiento de la relación laboral y equiparar las condiciones para arriba.

Por eso planteamos: convocatoria a elecciones de delegados de base en todas las empresas sin condiciones y, a la vez, reclamamos el Estado el otorgamiento de la simple inscripción a App como un instrumento de organización legítimo de los trabajadores.

Los trabajadores de mensajería tenemos por delante una lucha que es de toda la clase obrera: contra la patronal flexibilizadora y precarizadora que se disfraza de tecnológica, contra un gobierno que gobierna a su medida (reforma laboral), contra la fragmentación del gremio, y contra la burocracia que nos ata de pies y manos.

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